25 películas recomendadas por Estefanía Da Fonseca

Llegamos a los 100 mil seguidores en Instagram y, para que festejemos juntos, te recomiendo algunas de mis películas favoritas.

Rocky (1976)

No podría hacer una lista así, sin arrancar con mi cinta favorita de la vida. Este es un film que vi por primera vez en un contexto muy distinto, donde predominaba en mí la tendencia a tenerle rechazo a los grandes éxitos del cine. Era ese título que no iba a ver “ni en pedo”. Estaba acostumbrada a consumir otras cosas. Después de que me obligaran a ver la primera (y acto seguido, comerme la saga entera), pude entender mejor lo que hay detrás de su fama. Estrenada en 1976, cuarenta años después, fue un hito en mi vida cuando la vi durante la secundaria. La historia tan transparente y el personaje de Sylvester Stallone me conmovieron. Un relato donde la verdadera lucha es fuera del ring, que te lleva, a lo largo de cada cinta, por un viaje emocional inesperado, mostrando el sacrificio, vínculos inolvidables y el amor más sincero. Abarcando cada generación, Rocky termina siendo un familiar más. Destacando la primera y tercera entrega, sin dudas, una saga imprescindible de ver.

Edward Scissorhands (1990)

Creo necesario hablar un poco de Tim Burton, para poder entender mi valoración del film.

Esta película es un paradigma en la carrera de su director, quien mantuvo, a lo largo de los años, ciertos elementos que caracterizan cada uno de sus trabajos. Burton es un maestro de los contrastes entre la luz y la oscuridad, el bien y el mal, lo bello y lo desagradable. Lo cual es interesante, porque la diferencia entre lo bueno y lo malo es algo que comúnmente se le enseña a los niños, y sus cintas son generalmente dirigidas a ese público infantil, pero no todos los temas que se manejan en ellas podrían ser contenido para pequeños. De hecho, la mayoría de los relatos que elige para representar en la gran pantalla son historias que tienen como base un cuento.

Él mismo puso mis pensamientos en palabras: “Yo crecí alimentado prácticamente por aquellos filmes de monstruos y ahora me doy cuenta de que las películas que hago, en el fondo, cuentan las mismas historias y utilizan personajes parecidos, aunque tengan una apariencia diferente”.

Todo aquello se puede percibir en la estética que utiliza. Podemos apreciar cierta elegancia macabra en sus proyectos, haciendo referencia al arte gótico de la Edad Media y al sufrimiento natural del Romanticismo. Utilizando colores, formas y texturas para dividir ambos bandos, generando así, una dicotomía en la utilización de paletas completamente opuestas. Otra característica esencial del director, es la necesidad de crear cierta simbología de lo que le sucede internamente a los personajes a través del exterior que los rodea, algo que podemos ejemplificar perfectamente en “Edward Scissorhands”.

Estrenada en 1990, este film se convirtió en uno de mis favoritos, solo después de analizarlo mejor. Por debajo de sus deslumbrantes colores y emblemáticos personajes, esconde un profundo mensaje. Genera ternura en la figura de Edward, que es como si fuese un niño inocente en un mundo salvaje. Aparece la necesidad de protegerlo de aquellas personas que, por el contrario, hacen surgir en aquel que vea la película sentimientos negativos. Una obra maestra que permite darle un espacio a la moral, a qué es realmente bueno y malo en nuestra realidad, donde todo y todos portan un bello disfraz. También deja un emotivo mensaje de Burton para aquellos artistas, como él y Edward, quienes, a través de su arte, encuentran la liberación de su interior. Un clásico imperdible de ver.

Romeo + Julieta (1996)

Cuando tenía 11 años me desesperé buscando dónde podía comprar el dvd de este film, dirigido por el señor Baz Luhramm, porque tenía un recuerdo medio borroso de haberla visto una vez y quedar enamorada de esa película. Tanta fue la intensidad de la búsqueda, que termine convenciendo a mi mamá de comprarla por una página medio random de internet. Compramos esa y un par más. Al otro día, encontré que la estaban pasando por la tele y no me anime a contarlo en mi casa, para que no se enojen conmigo. Pero fui tan feliz y la amé tanto, que hasta el día de hoy sigue siendo una de mis obras favoritas de la vida. Con un arte hermoso y característico de Luhrmann, quien se convirtió en uno de mis directores preferidos, que busca el exceso de la imagen. Lo extravagante, la abundancia. Mucho color, brillo y movimiento. Sin mencionar los diálogos originales de Shakespeare en la boca de Leonardo DiCaprio. Un film sumamente infravalorado, con una Verona postmoderna que no pueden dejar de admirar.

Candy (2006)

No puedo mentir, este film lo conocí porque el año pasado tuve un periodo de obsesión por Heath Ledger e intenté ver toda su filmografía. Nadie puede negar que el mejor papel de su carrera es el del Joker, pero si tuviera que elegir una segunda opción, sería esta. Me gusta definirla como una versión humilde y mejorada de “Requiem for a Dream”. Aunque por supuesto, eso es subjetivo. Este relato presenta un universo dividido entre cielo, tierra e infierno, y así te va llevando por una experiencia agotadora. Me parece la mejor opción para disfrutar mucho más del actor, y probar un poco de cine independiente.

The Breakfast Club (1985)

¿Existirá película más necesaria de ver si sos un adolescente? Yo creo que no. Incluso, siendo un adulto, las cosas que genera con los temas que toca son, sin dudas, para tomarse en serio. Esta película no solo presenta un clásico icónico de los 80s, con todos esos elementos que están de moda actualmente, sino que lo realmente importante de este relato es el profundo mensaje que deja. Lejos de ser una comedia pasajera, te invita a reflexionar sobre el traspaso de la niñez a la juventud, la importancia de las figuras paternas y cómo, en solo algunas horas, un adolescente puede vivir algo tan emocional e intenso, en el mejor escenario (que marcará su formación a futuro, con un representante de cada grupo). Hoy en día, ya considerada dentro del género “de culto”, no pueden dejar de verla.

Armageddon (1998)

Por suerte, soy perfectamente consciente de que este film debería estar en mi lista de guilty pleasure y no salir de ahí. Pero es que considero a la historia tan atrapante y entretenida, que me parece necesaria de recomendar. Además, cabe destacar que Liv Tyler es mi referente de belleza eterno. Con Aerosmith detrás de su especular soundtrack,  Michael Bay busca que lo tomen en serio. Yo no creo que lo logre, pero tampoco tengo dudas de lo emocionante de este relato, y de ese final que, no importa cuántas veces lo vuelva a ver, siempre me deja con la piel de gallina. Recomendable de ver en un contexto donde busquen algo tranquilo e impersonal.

Dirty Dancing (1987)

Hubo una famosa época en la industria del entretenimiento donde las películas sobre baile salieron, como hoy en día sucede con las de Marvel. Footloose”, “Billy Elliot”, “Save the Last Dance” y “Flashdance”. Objetivamente, considero que esta última es la mejor pero, subjetivamente, este film -protagonizado por Patrick Swayze y Jennifer Grey– es algo que podría ver todos los días de mi vida, sin cansarme. El soundtrack, la calidad con la que se marca la diferencia de clases constantemente, el ritmo del baile, la historia de amor entre ellos (cuya química es electrizante, por el odio que se tenían en la vida real). En la actualidad, donde los 80s están tan en tendencia, no pueden perderse esta joyita, que los dejará con ganas de escuchar música de la época y aprender a bailar ese tipo de ritmos.

1917 (2019)

Este es un film que me traspasó totalmente. La vi un par de días antes los Oscars y, por ello, estaba sumamente metida en ese contexto, extasiada. Yo creo que ese es, más que nada, el motivo por el cual la valoricé de tal manera, pero hacía mucho que una película no me emocionaba tanto. Realmente sentís el peso de lo que estás viendo. Y no estoy hablando solamente de la historia bélica, que ya fue explotada varias veces de de numerosas formas distintas a lo largo de los años -aunque nunca había sido contada de esta manera-, sino del peso de la producción. La película es excelente en cada aspecto, los pequeños errores y teorías que salieron luego, sobre las ideologías dentro del relato, no logran opacar su arte. Me es imposible enumerar todo lo que está bien, pero entre mis aspectos favoritos están: la presentación de los personajes; lo opuestos que son y cómo se marcan los valores y motivaciones de cada uno; cómo el inicio conecta con el final; la utilización de los planos para hacerte sentir lo que se vivía en la guerra; los escenarios que plantean; la fotografía y dirección de la escena; la aparición de los pétalos en la escena del río; la emotiva canción llegando a la conclusión; el hecho de que el nombre del personaje se releve en su conclusión, dejando en claro hasta el último detalle que en la guerra toda humanidad se deja de lado. Y ese final, donde el personaje deja todo y el espectador explota todo lo que viene conteniendo durante dos horas. La dirección, la fotografía, las actuaciones, el guion, los personajes. Es una lección de maestría. Como fanática del cine y estudiante de producción, es tanto el nivel que por momentos no podía concentrarme en la historia, porque no podía parar de analizar cómo iban haciendo cada plano, los detalles de la falsa secuencia, la dirección. Nunca pensé que una película sobre la Primera Guerra Mundial se podría convertir en una de mis favoritas, pero realmente es algo que no puedo explicar. Es una lástima que ya no puedan apreciarla en IMAX y que no le hayan dado el Oscar. Me enloqueció “Parasite”, pero a nivel objetivo. Me rompió el corazón que no le hayan otorgado el premio. Y esa es mi crítica, una master piece que, siendo público general o alguien que entiende de cine, te va a dejar sin aliento.

Mulholland Drive (2001)

Si pensaron que esta nota no se podía volver aún más personal, se equivocaron. Hace un año atrás, mientras lloraba haciendo un parcial de cine sobre esta película (porque no la había podido terminar de ver, por haberme puesto nerviosa por no entenderla), jamás hubiese imaginado que hoy estaría recomendándola acá. Por suerte actualmente, lejos de esa experiencia traumática, puedo valorarla como se merece. David Lynch es un ser… ¿cómo describirlo? Peculiar. Gran parte de su filmografía goza de una abstracción artística digna de envidiar. Un rompecabezas dentro de un laberinto, logrado con maestría y superioridad. La mayoría de sus obras requieren, luego de verlas, un manual para entenderlas. Y les puedo jurar que lo necesitarán, pero la experiencia que te deja vale cada segundo.

Ghost (1990)

Lo bueno de ver varias veces una misma película, a medida que vas creciendo, es que cada vez que la ves, con una edad distinta, le podés encontrar una nueva valoración. Eso es lo que me pasó con este film de Jerry Zucker. Se convirtió en una obra especial en mi vida. Con una historia conmovedora, que toca temas imposibles de no sentir, y momentos icónicos que reconocerán fácilmente de no haberla visto antes, debo decir que es una de mis historias de amor favoritas, siendo un relato totalmente superior comparado a lo que salió del desvirtuado género en estos últimos años. Patrick Swayze y Demi Moore, sin dudas, harán que sueltes un par de lágrimas, pero si querés conocer lo que es una buena película de amor, ésta es.

Reservoir Dogs (1992)

Me resultaba imposible hacer esta lista sin incluir las obras de Quentin Tarantino. A pesar de que me genera rechazo cómo las masas tomaron a este director como figura suprema, no se puede negar el valor de sus cintas. Este film en particular, es mi favorito dentro de su filmografía. Fue su obra prima, que marcó lo que sería su estilo predilecto a lo largo de su prometedor e indudable futuro. La mejor mezcla de cine negro, cientos de referencias y un poco de cultura. ¿Qué mejor forma de iniciar con la carrera de este maestro que viendo su debut? Una montaña rusa de emociones, construida perfectamente desde su narración, que explota mucho más que algunos coágulos de sangre y que, sin dudas, es imprescindible para cualquiera que le interese el buen cine e incluso quiera incursionar en un género infravalorado en esta generación.

The Wolf of Wall Street (2013)

Martin Scorsese logró una filmografía exquisita a lo largo de su carrera, pero si tuviera que quedarme con una de sus obras, definitivamente, elijo ésta. Nuevamente, ya sé que no es la mejor, pero es mi favorita, y la primera que vi del director, que me incursionó en su oscuro universo de codicioso poder. Incluso a pesar de durar tres horas, la podría ver mil veces, sin aburrirme. Encontrándole un nuevo detalle que la haga superior. Por si la dirección, fotografía, arte o el guion no son suficientes, las actuaciones de DiCaprio y Jonah Hill le dan ese toque final que la hace sublime. Una historia de excesos y corrupción, que no pierde su entretenido rumbo ni un minuto, y que vale la pena cada una de sus horas.

Star Wars

Obviamente, sólo puedo hablar desde mi lugar de aficionada del cine y fanática enamorada de Star Wars. Es muy difícil ser objetiva en cuanto a esta saga. La primera vez que tuve contacto con esas películas fue por mi mamá, fiel seguidora desde el inicio. Al igual que con otras películas clásicas, me hacía verlas cuando la pasaban por la tele, mientras me explicaba lo increíble que era la historia y lo complicada que podía llegar a ser de entender, porque salieron en distinto orden. Recuerdo que ese dato fue el que realmente me interesó lo suficiente para googlear el orden de las cintas e información de cada estreno. Luego de eso, lógicamente, me senté a verlas. Y el resto fue historia. Fue imposible no sentirme afectada por ese nuevo e infinito universo que se me presentaba. Me enamoré de la historia, de los personajes, de las posibilidades infinitas de desarrollo del mismo mundo y toda la expansión transmedia que se dio. Pero lo que más me gusta es pertenecer a ese grupo de fanáticos de la saga, ser parte de este universo hermoso que quedará en la eternidad formando parte de la historia del cine, habiendo marcado un paradigma en el mundo, dejando un legado inigualable. Recomiendo ver toda la saga en orden cronológico, pero si la tengo que reducir acá y poner cuáles son mis favoritas: “Star Wars: Episode VI – Return of the Jedi” (1983), “Star Wars: Episode VIII – The Last Jedi” (2017) y “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith” (2005). Sí, en ese orden. Soy defensora parcial del episodio ocho y, cuando salió, lo disfruté tanto, que los errores que hoy en día puedo ver no me parecen suficientes para la infravaloración que recibió. Ademas, el personaje de Adam Driver, aquí y en su sucesora, es simplemente sublime. Mientras que, si tengo que justificar el por qué de mis demás elecciones, el episodio seis es un clásico inigualable. Nunca un film de Star Wars llegó más alto en calidad. El final perfecto, que esta nueva trilogía no goza de poseer. Y el episodio tres, por muchas críticas que hayan recibido aquellas películas, tiene algunos de los momentos más icónicos de toda la saga, realizados de la mejor forma que pudieron, incluso con la calidad que manejaron esos films.

Simplemente, invitarlos a formar parte de este titán del cine y, una vez que lo hagas, may the force be with you.

Ciudad de Dios (2002)

Probablemente te hayas cruzado con la portada de esta emblemática película en Netflix. Al igual que la famosa plataforma de streaming, no puedo dejar de recomendarla. Este relato presenta el trasfondo del narcotráfico en las favelas de Brasil, desde la perspectiva de un joven ajeno a la situación. Con una cronología excelentemente realizada, que muestra la historia de la favela, desde su inicio y cómo los personajes fueron creciendo con ella, formando una pandilla que pasó de los juegos con la pelota a las armas y el narcotráfico. Su fotografía, guion y dirección son dignos de admirar. Aviso: puede ser un poco fuerte por momentos. Imprescindible de ver, para alejarse un rato del cine de Estados Unidos y conocer una nueva forma de relatar (véanla con su idioma original, no me hagan enojar).

Atlantis: El Imperio Perdido (2001)

Tengo una larga lista de films que amo de este titán de la animación, no lo puedo negar. Pero, subjetivamente hablando, si tuviese que elegir mi película favorita de Disney, elegiría ésta sin dudarlo. De niña, descubrirla fue como un hito en mi vida. Me encantaba la historia, fantasear con la profundidad de sus escenas. Ya de entrada se puede apreciar la animación e imagen distinta que posee, comparándolas con demás creaciones de la misma empresa. Hoy, con varios años mas y un poco de conocimiento sobre la materia encima, me resulta una locura lo infravalorada que está. Esto se debe a que, básicamente, el título le quedó muy grande al público que manejaba la casa del ratón en aquel entonces. Esta fue la primera película que brillaba por la ausencia de canciones y una trama infantil, optando por un camino mucho más interesante y rico, que es una lástima que, al no haber tenido éxito, no hayan querido hacer más cintas de este estilo.

Un relato basado en las historias de Julio Verne, con referencias a la filosofía y mitología, explotada desde la más atractiva aventura, pasando un poco incluso por la ciencia ficción. Con escenas que te emocionan desde un nuevo lugar, poco explorado en estos films, donde el punto de atracción se busca por otro lado, llegando a un momento que resulta difícil recordar que estás viendo una película de Disney. La escena de Kida, uniéndose al cristal, es algo que no pude olvidarme jamás. Sin dudas, este relato dejó en claro que la compañía del ratón posee toda la capacidad de crear algo mucho más grande que sus productos habituales, e incluso sin dejar de estar dirigido, también, al público infantil. Solo que, por una cuestión monetaria, prefieren no hacerlo. Por ello, hoy la recomiendo con efusividad para consumir algo realmente bueno, entre tanto contenido vacío, y mandar ese mensaje de que deberían dedicarse a realizar este tipo de largometrajes también, para nutrir a las nuevas generaciones de algo más que colores y personajes adorables, cuyo único objetivo es luego servir para el merchandising.

El Jorobado de Notre Dame (1996)

Ahora, objetivamente hablando, no tengo ninguna duda de que no existe obra animada más superior de Disney, que la historia de Quasimodo. Este relato audiovisual, basado en la historia de Victor Hugo (escrita en 1831), con la mejor representación de la corriente artística gótica de la Edad Media, presenta un universo nunca antes desarrollado por el titán de la animación. Podría estar horas escribiendo, desde el inicio hasta su conclusión, sobre la excelencia de esta película. Incluso, a la hora de utilizar temas musicales -algo que anteriormente juzgué-, en este caso, quedan perfectos. Entre sus mejores rasgos: la crítica social que realiza, la religión vista como el verdadero juez sumamente poderoso, y el personaje de Frodo. Este último es el mejor villano que alguna vez crearon, siendo la perfecta oposición a la figura que debería ser el héroe bondadoso, la ley, presentado como el mejor monstruo. Esta cinta marca algo que, pocas veces, la empresa se animó a hacer: ser oscura, cruda, real. Tocando temas de adultos, endulzados para los niños, que no pudieron comprenderla del todo y, por ello, no se valoró lo suficiente. Este film, es uno de esos que, volviéndolo a ver ya de adulto, podés descubrir todos aquellos interesantes y macabros mensajes que, de chiquito, te costó tanto digerir. Con momentos perturbadores y sumamente emocionantes, esta obra maestra de Disney merece ser valorada como debería ser.

Your Name (Kimi no Na wa – 2016)

Este film es una obra maestra dentro del infravalorado mundo del anime. Y si sos un hater del anime, quédate tranquilo que yo también lo era hasta que, literalmente, me obligaron a sentarme en el sillón y mirar esta película. Es un viaje de ida, donde el estereotipo denigrante de los que consumen este tipo de animación deja de existir. Si sos principiante del mismo, por momentos, te va a resultar chocante, pero después se te pasa porque es realmente hermosa y se te cae la baba por lo excelentemente realizada que está. Makoto Shinkai, su director, es una figura imprescindible de apreciar. Posee una historia increíble, con una fórmula que ya fue explotada muchas veces antes, pero nunca de esta manera. Es emocionante, y bastante larga. Recomiendo ver en uno de esos días, donde sabes que lo único que vas a hacer es quedarte pensando en lo que acabás de ver. Y por favor, no se pierdan de mirarla en su idioma original.

Inglorious Bastards (2009)

Luego que se estrenase “Once Upon a Time in Hollywood”, me sorprendió que muchas personas se quejaron de que Tarantino no haya respetado el verdadero final de la historia. Eso es lo que hace exquisito al film, el amor con el que trata a Sharon Tate y la posibilidad de presentar un universo con una conclusión distinta, emocionante y a la vez angustiante, teniendo en cuenta cuál fue el verdadero resultado de aquella noche, pues, Rick y Cliff no estuvieron ahí para cambiar el rumbo de los acontecimientos. Y en este caso, sucede lo mismo. Es tan gratificante como desalentador. Pero, además de su final perfecto, este film goza de algo que, en mi opinión, el director llevó a su máximo nivel, en comparación con el resto de sus cintas: la construcción de escenas. No se sorprendan al leer que distintas secuencias son presentadas en varias materias de guion y audiovisual, por ser una verdadera master class digna de admirar y tomar de referencia. Junto con las actuaciones de Brad Pitt, Christoph Waltz, Mélanie Laurent y Diane Kruger, esta es una de las mejores obras del director.

La La Land (2016)

Mirá si no se habrán acomodado los planetas, que podemos hacer esta lista y suben una de las mejores cintas de la década a Netflix. Por favor, tengo que dejar la carrera si no la recomiendo por acá.

Quizás la recordarás como esa película que iba a ganar el Oscar, pero se lo dieron a alguien más. Por suerte, es un poquito más que eso.

Protagonizado por Ryan Gosling y Emma Stone, este es un musical que imita la estética y producción del cine clásico de Hollywood, llena de homenajes y referencias a musicales icónicos, sin necesidad de estar ambientada en aquella época. Es una carta de amor para los artistas, los soñadores. El manejo de los colores y las cámaras, la dedicación de los actores, la música. Es una poesía audiovisual mágica. Una película de amor recomendable para ver chill. Y para vos, que no te gustan los musicales, éste sí te va a gustar. O si no vas por ese camino, pero te gusta el cine, la tenés que ver igual, por la forma en la que está realizada (por Damien Chazelle, un joven que en su momento apenas llegaba a los 30 años. Una locura). Es literalmente hermosa, y lo considero uno de esos films que sí o sí tenés que ver, aunque sea una vez en la vida. Así que, si no la pudiste apreciar antes, este es el momento. Enjoy it.

Gremlins (1984)

¿Es necesario que esta lista posea un clásico navideño? Por supuesto, además, es imposible negarse a esas adorables criaturas.

Halloween y Navidad son mis momentos favoritos del año, a la hora de maratonear los films que se hicieron en base a dichas festividades. En el caso de la noche más esperada de octubre, “El extraño mundo de Jack” y “Hocus Pocus” son mis cintas predilectas, mientras que, en el día dedicado comercialmente a Papa Noel, este film, junto con el especial navideño de “Shrek”, son películas que me siento a ver religiosamente todos los años. Infaltable tradición, que me llena el corazón, y les propongo incorporar también.

Desde Mi Cielo (2009)

La historia de una niña que es secuestrada y asesinada. Teniendo en cuenta el contexto actual en el que vivimos, me resulta hasta necesario que vean esta infravalorada película. Con la espectacular actuación de Saoirse Ronan (quien se ha convertido en un referente del feminismo), Peter Jackson ha logrado realizar esta obra con una equilibrada delicadeza, que presenta tanto el cielo, como el infierno. Mostrando un universo fantasioso, colorido y esperanzador, ideal para una adolescente de la época, que no deja de tener en su profundidad el verdadero y oscuro mensaje que existe detrás de la historia de cada niña que no pudo terminar de crecer. Mientras tanto, en tierra firme, el drama policial y desolador de la familia que queda detrás del asesinato, es entretenido y emocionante. Apreciando este film desde la perspectiva que Jackson buscaba darle, se convierte en un relato que promete una experiencia única y necesaria de vivir.

El Increíble Castillo Vagabundo (Howl no Ugoku Shiro – 2004)

Soy consciente de que hay otras películas de Studio Ghibli superiores a ésta. El motivo por el cual la elijo para recomendar es por ser mi favorita. Fue la primera que vi de la famosa empresa de animación japonesa y, con ella, pude adentrarme en aquel maravilloso universo que creó Hayao Miyazaki. Una cinta infravalorada, por ser la sucesora de “El viaje de Chihiro”, que cuenta que todos los elementos necesarios. Ya es algo conocido y naturalizado la costumbre que tiene el director de tocar temas de adultos en películas de niños, y éste es uno de sus mejores ejemplos. La guerra, y cómo ésta corrompe a las personas, la vanidad e importancia de la estética, los grupos discriminados por la sociedad, cómo trata a los ancianos y su regreso a la inocencia, ofreciendo una nueva perspectiva de éstos y el nivel de abstracción que presenta. Debo decir, en cada uno de sus films -ya que es otra cosa común en Miyazaki-, que muestra un profundo respeto y amor por las personas que llegaron a la tercera edad. Aunque opino que tiene un final demasiado feliz y conveniente (al que me tuve que adaptar a la hora de ver las obras de Studio Ghibli), sin dudas, te puedo jurar que la empresa tiene mucho más que ofrecer, además de sus éxitos más reconocidos. A esta historia, a cualquier edad, vale la pena darle una oportunidad.

The Dark Knight (2008)

Este film es, para muchos, considerada la mejor película del género de superhéroes. A pesar de ser un director sobrexplicativo, Nolan logra, a lo largo del relato, un profundo análisis simbólico que termina sobrepasando el género, porque en lo profundo, tiene otra identidad. Es filosófica. El tema principal de la película presenta la lucha entre la ética y la moralidad, el orden y el caos, y un tergiversado concepto del heroísmo.

Además de sus diálogos icónicos, el guion presenta una excelente construcción de personajes. Constantemente se está desafiando sus ideales y objetivos personales. Ya de entrada, Batman está representado como el señor de la noche y la figura del murciélago (lo que se supone que es malo), y al Joker, como un payaso que debería hacer feliz a las personas (que se supone que es bueno). Es una película que desarrolla una paleta de grises en sus personajes, es decir que ninguno de ellos es completamente bueno o malo. “You either die a hero or live long enough to see yourself become the villain” (mueres como un héroe o vives lo suficiente para verte convertido en un villano). Incluso la ciudad de Gotham, una arena de lucha oscura e icónica, y sus respectivos habitantes, son fundamentales como personaje. Pero, el elemento esencial que llevó el film a otro nivel, y abarca todo lo destacado anteriormente, es el Joker de Ledger. Y más de 10 años después, en un contexto donde las películas de superhéroes se redujeron a una industria totalmente comercial, donde la prioridad principal es el entretenimiento vacío y la producción masiva, que únicamente contribuye a movilizar inimaginables sumas de dólares. “The Dark Knight” es un film que, dentro del género, seguirá marcando la diferencia, siendo una lección magistral de estudio, quedando en un podio del que, probablemente, no bajará.

My Best Friend’s Wedding (1997)

Probablemente conozcas este film por su escena más icónica, la cual fue replicada y referenciada, tanto en películas como en series. Todos, sentados en una larga mesa, cantando “I Say a Little Prayer” de Dionne Warwick. Sí, es de este film. Si sos de esas personas que no disfrutaron “Date Movie” (su parodia), te invito a ver la original. Con unas jóvenes Julia Roberts y Cameron Diaz, esta comedia romántica se lleva mi corazón y todo mi tiempo cada vez que la vuelvo a ver. Porque no importa que esté haciendo, si veo que la están pasando, me tengo que detener a mirarla. Estoy segura de que todos estarán de acuerdo que, dentro del género, el mejor film de Roberts es “Pretty Woman” o “Notting Hill”, pero, al igual que me pasa con “Eat, pray, love”, quedé enamorada de esta obra, y la elijo entre las demás. Los invito a elegirla y enamorarse de Jules, con sus alocados rulos también.

Como Si Fuera la Primera Vez (2004)

¿Puede una película de Adam Sandler ser buena? Sí, de hecho, hay varias. Pero ésta es mi favorita. Nuevamente, un film que me acompañó en mi crecimiento, dándole ese detalle subjetivo que la hace tan especial para mí. Que me supo enamorar una y otra vez a mí también, con su escenario y personajes. Un relato que maneja muy bien el equilibrio entre drama y comedia, con un humor que, increíblemente (teniendo en cuenta la filmografía del actor), no pierde gracia con el paso de los años. Con un excelente soundtrack y la mejor compañera de Sandler en la gran pantalla, Drew Barrymore (perdón, Jen).

Aunque me duela en el alma haber dejado de lado largometrajes de culto como “Rope”, o del mejor entretenimiento visual como “Ready Player One”, no tengo dudas de que estas historias no solo salvarán una pesada tarde de encierro, sino que también, quedarán en tu interior, por el sentimiento, la magia y el valor que cada una posee.