Crítica de “Esquirlas”

La obra de Natalia Garayalde obtuvo una mención especial en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

Esquirlas Película

Anoche terminó el tan esperado evento, el cual le dio batalla a la pandemia al haberlo transmitido vía online y completamente gratuito. Se nos presentó más de cien largometrajes y cortos, entre ellos, “Esquirlas”. Esta cinta se encontraba en la Competencia Argentina junto a producciones como “1982”, “Historia de lo oculto”, “Las ranas”, “El tiempo perdido”, entre otras.

Bajo la dirección de Natalia Garayalde, este film se centra en una joven de 12 años que pasa su tiempo jugando con una cámara filmadora. Pero lo que no sabe, es que en ese momento se encuentra documentando algo sumamente importante para la historia argentina. Estamos hablando de la explosión en la Fábrica Militar de Río Tercero, en la provincia de Córdoba. Esto provocó que miles de proyectiles se dispararan y se esparcieran en los pueblos de alrededor, dejando en saldo de siete muertos, numerosos heridos y personas afectadas mentalmente. “Esquirlas” se basa casi un ciento por ciento en archivos familiares, pero también recolecta imágenes de noticieros.

Veinticinco años después, la joven convirtió sus memorias en una obra digna de admirar. “Cada vez que vuelvo a Río Tercero, una nube de amoníaco me invade de recuerdos. (…) En los videos familiares se mezcla la inocencia de mi infancia con la tragedia. Ahora, busco una escena perdida, algún síntoma de lo que pasó después. Los fragmentos del pasado se unen y puedo percibir el lado negativo de las imágenes, el río oculto que corre debajo de la superficie”, cuenta la cineasta.

Es 1995, más específicamente un 3 de noviembre, cuando Natalia se encuentra jugando con la cámara de video de su papá. Risas con sus hermanos, momentos de pileta y de pura alegría. Pero todo da un giro inesperado, cuando su familia sale a la calle para filmar los momentos que cambiarían su vida por completo. Podemos ver que la participación de la realizadora está muy presente, puesto que aparece como protagonista, presta su voz para la obra y se encarga también del guion. Pero, aun así, no satura a los espectadores. Sino más bien, te adentra en su historia y su profundo dolor.

Quizá uno de los mejores momentos es cuando ella y su hermana se encuentran jugando a ser periodistas, mientras explican lo sucedido y muestran cómo todo quedó destruido. Casi como si estuvieran prediciendo que su material iba a convertirse en un proyecto cinematográfico. Las imágenes son sumamente enriquecedoras, y aporta una esencia que toca el corazón del público: los momentos devastadores a los que se están enfrentando y la inocencia de una niña de 12 años, que explica todo lo que está sucediendo a manera de juego. Autos completamente derribados, explosiones que no cesan y vecinos que temen por sus vidas. Este es el escenario que nos muestra Garayalde: el caótico Río Tercero de 1995.

En el material de archivo recolectado de los noticieros, aparece la figura presidencial de ese momento: Carlos Menem. Este mismo es quien aterriza en la ciudad cordobesa y da algunas declaraciones, desmintiendo todo lo que se decía sobre un atentado y tratando de tranquilizar a las masas. Pero el daño ya estaba hecho, y seguía sucediendo.

Posterior a esto, en 2014, el Tribunal Oral Federal de Córdoba N° 2 dicta la sentencia sobre el caso y condena a cuatro altos funcionarios de la empresa estatal Fabricaciones Militares, por el delito de estrago doloso agravado por la muerte de personas. Además, se ha destapado que la explosión fue el encubrimiento del contrabando de armas a Ecuador y Croacia, realizado entre 1991 y 1995.

Natalia concluye con el dolor que se encontraba atravesando, no sólo por lo sucedido en la ciudad, sino también por la lucha de su hermana contra el cáncer, la misma enfermedad que luego tiene su padre. Casi como si fuera “de película”, una de género dramático. Nos brinda momentos alegres y tristes con su familia, parte de sus recuerdos. Nos deja entrar a su hogar. Nos lleva al pasado, a sus orígenes, los cuales se deterioran el año de la trágica explosión. La protagonista nos regala un pedazo de sus memorias y lo refleja en esta obra, mostrándonos todo tal cual sucedió. Una narración sumamente fuerte, basada en sus propias vivencias.

“Esquirlas” es un relato duro, totalmente verídico, que nos muestra momentos desgarradores y nos adentra en los sentimientos de cada uno de los habitantes de la ciudad de Río Tercero. 70 minutos de tristeza e indignación.