Crítica de “Free Guy”: el amor en tiempos de ‘Fortnite’

La película llega a los cines argentinos el 12 de agosto.

Free Guy

¿Querés encontrar acción, humor y romance en un mismo lugar? Nada que un día normal en la vida de Ryan Reynolds no te pueda dar. En la actualidad (y especialmente en plena pandemia), vivimos en una sociedad completamente digital, donde cada muestra de afecto u odio se evidencia a través de una pantalla. El avance de la tecnología generó que la vida se reduzca a imágenes y códigos. Pero, ¿qué sucede cuando ese conjunto de algoritmos se convierten en algo real? Obtenemos uno de los mejores entretenimientos del año.

Si sos un fanático de los videojuegos online y de mundo abierto, este es tu lugar. A través del ingenio de Shawn Levy (director) y de la creatividad de Matt Lieberman y Zak Penn (guionistas), el film ubica al espectador dentro de Free City, el mejor territorio para establecer tu hogar si te gusta la vida rutinaria en un ambiente de batallas violentas y cinematográficas. Entre sus carismáticos ciudadanos, conocemos a Guy, un cajero que pronto descubrirá que puede convertirse en el héroe del título… cuando un usuario apodado Molotov Girl desencadena un misterioso cambio de programación en él.

Protagonizada por la estrella de “Deadpool”, Taika Waititi, Lil Rel Howery, Joe Keery, Camille Kostek, Jodie Comer, Utkarsh Ambudkar y Channing Tatum, “Free Guy” hace honor a su nombre y a la cultura gamer al exhibir dos horas de ilimitada diversión. Mas, particularmente, nos gustaría destacar que esta es una cinta de acción y comedia, pero principalmente, es una carta de amor.

En FORUCINEMA somos partidarios de valorar las películas basándonos en sus pretensiones. Ni Levy busca alcanzar el Óscar por guion o dirección, ni Reynolds intenta alejarse del papel que lo consagró en Marvel. Aunque toquen temas profundos, no pierden tiempo en representarlos con seriedad. E incluso así, consiguen algo que ningún otro proyecto logró: que el cine y los videojuegos puedan coexistir.

¿Cuántas veces hemos tolerado adaptaciones que omitieron el valor de su formato original? Al combinar la experiencia del ‘GTA’ y ‘Fortnite’ con su propia visión, el cineasta detrás de “Una Noche en el Museo” consiguió lo mejor de ambos mundos: un concepto dramático, como la búsqueda de identidad, en un escenario repleto de estímulos que permite que un tema completamente serio se convierte en un constante juego. La trama no se desarrolla con coherencia, avanza sobre innumerables agujeros argumentales… y aun así funciona, porque dentro y fuera del Free City, la libertad no necesita explicaciones.

Si seguimos con la línea de lo que sucede fuera de la rutina de Guy, podremos encontrarnos con un conflicto que, de igual manera, refleja a la perfección la otra cara de la industria de los videojuegos: explotación de franquicias, hurto de ideas, empresas grandes aprovechándose de proyectos indies. Keery y Comer demuestran una gran química en su batalla por exponer a Waititi y liberar la esencia de su trabajo, que se opone completamente a las inspiraciones de “Free Guy” al presentar un universo donde la violencia absurda choca contra la vida. En efecto, se puede apreciar cómo la identidad de cada personaje involucrado en el enfrentamiento se mantiene vinculado a la representación de sus objetivos.

Si bien ellos se llevan toda nuestra atención con su conexión y cómo el cariño que evidencian, de pronto, se vuelve el corazón de la historia para dar sentido al film, los aplausos son para Ryan, quien goza de un evidente control de aquella característica forma de ser que inició como una interpretación y terminó traspasando la pantalla. Llegados a esta instancia, podemos afirmar que no necesita ningún tipo de práctica o entrenamiento: en cuanto la cámara se enciende, sabe perfectamente cómo ser su versión más exitosa de “él mismo”.

“Free Guy” propone una atrayente fórmula compuesta de un humor ingenioso y una inesperada noción del romance. Es un espectáculo estimulante y delirante que presenta la mejor combinación entre “The Truman Show”, “Ready Player One”, “Deadpool” y un genuino relato de amor, acompañados de un soundtrack donde brilla la mejor época de Mariah Carey. En otras palabras, lo nuevo de Shawn Levy es todo el guilty pleasure que nuestros cuerpos necesitan.