Crítica de “La Estrella Roja”: Thelma Fardin protagoniza el secreto mejor guardado de la historia Argentina

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LA ESTRELLA ROJA

¿Alguna vez escuchaste hablar sobre anécdotas nazis en distintas partes del país? Si te resultan interesantes, estás en el lugar correcto. Los videos en el icónico Luna Park son difíciles de olvidar, pero parece ser que Laila Salama tiene mucho más por develar. Dirigida por Gabriel Matías Lichtmann, esta entrega perteneciente a la sección de Noches Especiales propone sumergir al espectador en un viaje de estilo noir combinado con dejes del característico humor que brilló en sus anteriores obras (“Judíos en el Espacio”, “Cómo Ganar Enemigos”). A partir de una serie de documentos esparcidos en capítulos, se puede apreciar el camino de un realizador obsesionado por contar un gran relato. ¿Cuál? Nada más y nada menos, que las aventuras de una espía de múltiples caras vinculada con la captura de Adolf Eichmann.

Si te acostumbraste a las cintas relajadas del ámbito nacional, lamentamos informarte que este no es el caso. Durante la película, se percibe un ritmo precipitado que descansa por momentos, con un interesante montaje que mezcla registros históricos, testimonios y ficción de manera orgánica en conjunto con su elenco de estrellas, que incluye a Thelma Fardin, Rafael Spregelburd, Ana Katz, Walter Jakob y Julieta Zylberberg. Hay que estar atentos a cada pista: en poco más de una hora, estos múltiples personajes se apoderan de la pantalla para aportar piezas a un rompecabezas que el mismo público arma junto al cineasta (gracias a los planos detalle y las múltiples representaciones que permiten). Como tal, su efecto consigue que el espectador se vuelva un participante activo que descifra junto a los protagonistas los códigos del misterio (un ejemplo popular de esta estrategia se puede observar en “Seven” de David Fincher).

Si seguimos con esta línea, la idea de realizar un Mockumentary -en pocas palabras, falso documental- resulta entretenida, ya que pueden pasar varios minutos hasta que te das cuenta de su naturaleza mixta. De esta forma, la ficción de espías es un entretenido alivio ante los minuciosos archivos históricos. Lichtmann encuentra un equilibrio en el armado y en su presentación, que la audiencia puede disfrutar con destreza mientras intentan interpretar la incógnita detrás de la mezcla. Además, destacó la escena en que tocan el tango de ‘La Estrella Roja’ (escrito en memoria de la mismísima Laila), en un bello momento que hace honor al título y deriva en un cierre ideal.

En cuanto a los talentos, si bien Héctor Díaz presenta una notable actuación del propio director del film, Thelma es la estrella que captura el foco de atención. “Hija de un espía del MI6, reina de la belleza adolescente, amante de Rommel, informante de Wiesenthal, formó parte de la captura de Adolf Eichmann en Argentina (…) también fue Silvia Céspedes, esposa y madre ejemplar. Una heroína negada por la historia oficial”, promete la sinopsis, refiriéndose a que es “(…) varias mujeres representadas en una. De esas que no pasaron a la historia porque a la historia no la escribieron las mujeres” (explica el realizador para BigBang). Sin tener contacto directo con ella, Laila se impone y se desarrolla por medio del resto del equipo, que en un comienzo la nombran con incomodidad. Pero, minutos después, la fascinación por su carrera y la admiración de quienes exhiben su vida terminan por determinar una imagen de grandeza que se siente real. Esta obra y la agente argentina de origen judío están unidas por una sorpresiva identidad. A su vez, su desarrollo interno puede sostenerse por la excelente elección de Fardin para el papel, quien carga con un valioso peso simbólico fuera de la pantalla.

Cabe resaltar también que, más allá de la trama, es un gran título para los aficionados a la gran pantalla. De primera mano, gozan de la experiencia de un cineasta en busca de su épica obra. Se ponen bajo su piel y forman parte del recorrido, para transformarse en el proceso. Sin mencionar lo interesante que resulta para aquellos apasionados del séptimo arte ver material antiguo, los objetos que se utilizaban y las excéntricas personalidades que pueden aparecer en la cadena de valor que surge a la hora de llevar a cabo un proyecto. Uno de los mejores ejemplos sucede cuando se da un paseo por el inicio de los storyboards, donde hablan sobre la primera película que los incorpora y cómo estos sirven de pista sobre los acontecimientos que rodean a Laila. En sus conversaciones y acciones, un creador puede sentirse identificado. El cine es cómplice o testigo de los acontecimientos, un agente fundamental que actúa en cada escenario y se vuelve un personaje más.

En conclusión, “La Estrella Roja” es la mejor representación de su musa y del mismísimo arte que recolectó todo en un solo lugar. Es misteriosa, y de un minuto a otro, puede volverse simpática o perturbadora. Una obra admirable que, en un limitado tiempo, logra un montaje sustancial para contar lo que el público realmente termina por creer que es el secreto mejor guardado de la historia Argentina, sobre una heroína anónima que se convirtió en un mito trascendental en la comunidad judío-argentina al cambiar el mundo, sin esperar nada a cambio.