Crítica de “Mujercitas”

 Antes de comenzar hay que aclarar que esta crítica es escrita por alguien que no tuvo contacto con los libros de Louisa May Alcott. Pero justamente consideramos que le da un valor de cierto modo. El cine es para disfrutar, por eso tampoco buscaremos tomar esta película como un reboot, sino como una obra individual que pueden disfrutar fanáticos y ajenos.

 Mujercitas fue adaptada para las salas de cine por Greta Gerwig, quien lo hizo de una manera precisa. Lo que más sorprende de esta película es como su elenco se apodera de la pantalla, sin dudas uno de los mejores cast que tuvimos en el 2019. Actrices como Saoirse Ronan, Emma Watson o Meryl Streep desenvuelven sus papeles de manera espléndida. Es una combinación de mujeres talentosas que asombra, más que nada porque no es una historia forzada como las que Hollywood nos quiere vender últimamente en relación a los tiempos que corren. Cada mujer interpreta un papel distinto que, en conjunto, a pesar de ser otra época, son muy cercanos a la realidad de hoy.

 Durante los 135 minutos de largometraje, la directora nos plantea una narración con saltos en el tiempo que son a su vez lineales. Se nos presentan 2 épocas: pasado y presente. Tal vez al principio de la película uno puede entrar en confusión. Pero acompañado de una excelente fotografía (a cargo de Yorick Le Saux), casi que no es necesario estar atento a cómo visten las actrices o cual es su entorno. La paleta de colores para representar el pasado y el presente es parte de la narrativa, también te cuenta la historia. Por su parte tenemos el pasado representado con unos colores cálidos, mostrando la niñez de Jo, Amy, Meg y Beth. Y por otra, tenemos el presente plasmado con unos colores más fríos que nos indican el fin de la niñez, ya no todo es genial (pero tampoco malo, como la vida adulta).

 El desarrollo de personajes que nos presenta el film sobre las cuatro hermanas es fantástico. Todas tienen su momento pese a que Josephine ‘Jo’ March (Saoirse Ronan) sea la protagonista principal. Conocemos lo justo y necesario de cada una y no sentimos que alguna sobre. Jo representa a la hermana rebelde, aquella que detesta los conceptos a los cuales son ligadas las mujeres en el siglo XIX. Siendo consciente de las injusticias sociales que sufrían las mujeres. Meg (interpretada por Emma Watson) es la hermana que tiene un perfil abocado a la familia, y en cuanto a espíritu representa lo que la protagonista detesta (lo cual no las hace enemigas ni nada similar). Beth, interpretada por Eliza Scalen, nos presenta a la hermana tranquila, la que no quiere ser notada pero igual tiene su personalidad y manera de ver las cosas. Y por último tenemos al papel mejor protagonizado de la película, el de Amy. La interpretación de Florence Pugh es sublime, de esos papeles que uno piensa que fueron creados para determinada actriz o actor. Al final de la película realmente se puede sentir que conocemos perfectamente a Amy March, entendemos todas sus actitudes y decisiones. Sin dudas la nominación de Pugh a Mejor Actriz Secundaria para los Oscars 2020 es más que merecida.

 Su musicalización (a cargo de Alexandre Desplat) es otro punto a favor que ayuda a la narrativa y no molesta en lo absoluto ni se sienta forzada. Su vestuario también representa un punto fuerte para marcar la época y justifica su nominación al Oscar por Mejor Diseño de Vestuario.

 Como puntos negativos se debe mencionar que la película puede sentirse un poco larga acercándonos al final, pero tampoco resulta tediosa. Y que el papel de Timothée Chalamet tal vez no sea el mejor, no por culpa del actor sino por como (no) es su desarrollo.

 Para cerrar con la crítica es importante hablar de lo que transmite la película. Independientemente de que por la época el personaje de Jo March lógicamente es revolucionario, representa perfectamente el movimiento social que se vive en el mundo en pos de las mujeres. Jo, en un periodo que nos parece antiguo, buscaba contar con las mismas posibilidades y oportunidades que los hombres, ni más ni menos. Llevado a la pantalla grande mediante lo que hoy podemos tomar como humor, sin dudas sorprende como Louisa May Alcott expresaba en sus libros el futuro de su género. Por otra parte, la mirada sobre el amor que nos brinda el personaje de Saoirse Ronan también sorprendentemente expresa una tendencia que se puede observar en los jóvenes. En aquella época no querer ser desposada era algo impensado. La mujer que no contraía matrimonio era “menos”, un fracaso. Pero hoy en día vemos una tendencia totalmente contraría. En los jóvenes escuchamos que el casamiento es visto como algo lejano, incluso no deseado por algunos. Ligado a esto, la protagonista sabe expresar muy bien esa pregunta que suena por momentos en nuestras cabezas: ¿Realmente necesitamos a alguien para ser felices?; que por otros momentos se contradice con esa necesidad de sentirnos queridos por alguien más, como si nuestro amor propio no alcanzara.

Continuar hablando de esta nueva adaptación de Mujercitas sin caer en spoilers se vuelve complicado. Sin dudas recomendamos verla, no decepciona. No te encontrarás con una obra maestra, pero si con una película muy agradable y bien realizada.

Puntuación: 8/10