Crítica de “Space Jam 2”: nostalgia, entretenimiento y mucho básquet ‘con estilo’

La película llega a los cines argentinos este jueves 15 de julio.

“Space Jam 2”

La vuelta de los Looney Tunes a la pantalla grande ha generado mucha expectativa. En esta ocasión, los veremos de la mano de la estrella de básquet LeBron James. Con una trama que tiene elementos similares a la de 1996, esta entrega se centra en el famoso deportista, quien debe jugar un partido de básquet junto a los dibujos animados y enfrentarse al Goon Squad para poder recuperar a su hijo.

Lo primero a destacar en esta cinta es que es ideal para los nostálgicos. Los amantes de la primera, con Michael Jordan como protagonista, pueden disfrutar segundo a segundo de esta obra. Si bien hacen referencia a la anterior entrega, lo que más llama la atención son los easter eggs sobre Warner Bros. y DC. Lo que conlleva a que veamos a los personajes más icónicos de la televisión en homenajes sumamente inesperados y entretenidos.

Con esto, podríamos decir que el público ideal para esta cinta está separado en dos: por un lado, está destinada a los adultos fanáticos por muchos guiños que a un niño le costaría entender; pero por el otro, también está destinada a los más pequeños, ya que posee una estructura bastante infantil (algo que se nota especialmente al final).

Otro punto a recalcar es su soundtrack. Estrellas como Lil Baby, 24kGoldn, Lil Wayne y John Legend han dejado su huella en este filme. Y si bien no iguala a la banda sonora de la estrenada en 1996, que posee canciones del recuerdo que aún se siguen escuchando, sabe destacarse. Tiene mucho estilo y está muy ligado a lo tendencioso, algo que resaltan en esta segunda entrega.

Acá vemos muchos elementos visualmente atractivos y la tecnología es un preponderante. Tengamos en cuenta que la historia empieza con el hijo de LeBron, quien es un fanático de los videojuegos, lo que lo lleva a crear uno sobre básquet “con estilo”. Al acompañar a su padre a una reunión para realizar una película con Warner Bros., descubre el alma matriz de esta empresa y se adentra en ella; allí conoce a un malvado algoritmo (Don Cheadle) que lo secuestra y le pide a su padre que juegue un partido de básquet para poder recuperarlo… si LeBron pierde, se quedan para siempre en la casa del villano, es decir, en el interior de una computadora.

Además, no sólo la historia está bastante ligada a la tecnología, sino también la composición de los personajes animados. En esta ocasión, no sólo los veremos en 2D, sino también en 3D. El diseño clásico sigue intacto, pero aprovechan para mostrar por un largo tiempo a Bugs, Lucas, Tweety, Silvestre, Taz y compañía cómo se verían si fuesen un poco “más reales”. Una decisión acertada, porque viene de la mano de la narrativa que han propuesto. Si bien esto causó un poco de controversia, porque cuando salieron las imágenes se había creído que iban a cambiar por completo a los personajes, esto no quita la esencia de ninguno.

De a momentos, la historia es bastante predecible. Como en cualquier película de niños, lo imposible se hace posible. Incluso cuando las justificaciones son incoherentes. Tal es el caso del final, que logra darle un buen cierre… para los más pequeños. Y es aceptable, puesto que está destinada a ellos.

Estamos hablando de una cinta simple. Entretenida; graciosa; llena de easter eggs; con un toque sentimental; con una de las estrellas más importantes del básquet y con muy buena banda sonora. Pero no deja de ser simple. ¿Ir a verla o no al cine? La respuesta es muy sencilla: si sos un fiel fanático de estas historias y de los Looney Tunes, no lo dudes ni un segundo.