Crítica de “Tom & Jerry”: el desencuentro con la infancia

¿Es recomendable? No desperdicies tu regreso al cine con esta película.

Tom & Jerry

Hace más de 80 años, el mundo se sorprendía al descubrir lo violenta y entretenida que podía llegar a ser la persecución de un gato y un ratón. Creada por William Hanna y Joseph Barbera (quienes posteriormente fundarían el famoso estudio, Hanna-Barbera), la serie de 164 episodios se convirtió en el título animado en ganar más premios Óscar en la historia, y además, en un hito para la infancia de millones de espectadores. Dado que continúa al aire desde su concepción, en la década de los 60, este show acompañó a numerosas generaciones que esperaban con ansias este estreno. Por eso, la nueva cinta de Warner Bros. intentó proponer una idea que converja la nostalgia y un relato novedoso, pero… derivó en una indudable decepción, tanto para niños como para adultos.

Dirigida por Tim Story (“Ride Along”, “Fantastic Four”), el largometraje se centra en Kayla, una joven que acaba de perder su trabajo y miente para convertirse en la encargada del hotel más importante de Nueva York, mismo que los legendarios rivales transformarán en su nuevo escenario de lucha. Cuando esto sucede, el caos amenaza con arruinar su carrera, el lugar… y la boda del siglo.

Si intentamos con todas nuestras fuerzas quitar de nuestras mentes el ventilador tan mal utilizado que se incluyó en muchas de sus escenas, podemos asegurar que Chloë Grace Moretz logró una actuación que se adapta a la idea presentada. Al igual que el resto del elenco, consiguió interactuar naturalmente con las caricaturas sin que se sienta fuera de lugar. Además, es importante destacar cómo se percibe la relación de Tom y Jerry en los papeles de Moretz, quien siempre gana, y Michael Peña, quien la persigue torpemente. Con esto, y en pocas palabras, se terminan los detalles que valen la pena remarcar.

¿Alguien recuerda si anunciaron el proyecto como un live-action de la historia de Hanna-Barbera? Definitivamente, no es un film digno de llevar ese título. Las aventuras de Tom y Jerry siempre fueron cortometrajes sin mucha dificultad ni desarrollo, cuyo atractivo principal son los rebuscados planes del gato para atrapar a su víctima y las ingeniosas formas de escapar del ratón, presentados en pocos minutos. La obra brilló, en su mejor época, por proponer una comedia simple e inteligente. Este era el momento perfecto para exhibir una propuesta innovadora que tenga lo mejor de la serie. Cómo se conocieron, un punto de quiebre interesante, desglose del carácter, un momento de aprendizaje coherente. Story prácticamente los usó como un complemento para contar un complejo relato que tampoco se molesta en profundizar y no termina de funcionar. Sin mencionar que el target no mantiene su foco ni en un público infantil ni uno mayor. Es casi ilógico. Hasta los homenajes están mal: es tan evidente que sólo cumplen esa función, que te desconectan de la narrativa. De esta forma, la motivación para sentarse a ver la cinta queda en segundo plano y cae en una indecisión, que deriva en un guion pobre y con un humor barato de “millenials” como consecuencia.

Por otro lado, estos nuevos papeles que recibieron más importancia que el dúo “protagonista” (únicamente en el póster) no funcionan en convivencia con los elementos que hicieron del programa original un éxito atemporal: la falta de diálogos, la música y el sonido como apoyo, y por supuesto, la agresividad entre ellos. A lo largo de la pieza, no solo se desaprovechan, sino que quedan fuera de contexto con el universo expuesto. Los intentos de comunicación se entorpecen, la música no funciona como aporte a la situación interna o externa y las muestras de violencia no encajan con el mundo real de los humanos. A su vez, Chloë y Peña, junto a Jordan Bolger, Rob Delaney, Patsy Ferran, Pallavi Sharda y Colin Jost, se sumergen en un conflicto que evoluciona constantemente y se vuelve más grande de lo necesario (lo que siquiera coincide con la prioridad de su target), de forma que vuelven a marcar un diferencial importante, y es que los cortos de los problemáticos animales ofrecían una divertida y sencilla secuencia que se resolvía en pocos minutos, con más efectividad que lo visto en la gran pantalla.

Desastrosa para fanáticos del clásico show, insostenible para adultos y una mala opción para los niños. Como mencionamos, se destaca la mezcla de personajes reales y caricaturas junto con el espejo de la rivalidad de Tom y Jerry representado en Kayla y Terrance. El resto jamás podría estar a la altura de una obra emitida durante 80 años y con siete premios Óscar en su repertorio. ¿Es entretenida? Sí, pero deberían cambiar el título de la película y no tener siquiera en cuenta la inclusión del gato y el ratón más famosos de la televisión, que recibieron un trato peor por parte de Tim Story que la burla de Tomy y Daly en “Los Simpson”.