Crítica de “Wonder Woman 1984”: una secuela que se enreda en su propio lazo de la verdad

Esta vez, las aventuras de la heroína de DC no pudieron maravillarnos.

Wonder Woman 1984

Tras evitar que el mundo decaiga a manos del Dios Ares y de la Primera Guerra Mundial, Diana Prince se dedica a ayudar a la sociedad mientras mantiene una rutina que la distrae de su soledad… hasta que se encuentra con un nuevo oponente. ¿Conocés la historia de la pata del mono de W. W. Jacobs? Adaptado en una piedra preciosa, tiene un concepto simple y peligroso: “Ten cuidado con lo que deseas porque se te puede cumplir”. De esta forma, todo te da, y todo te quita. Sin embargo, el pretencioso objeto no es el verdadero rival de esta entrega. Sino, la misma humanidad liderada por un hombre sediento de poder. Afortunadamente, una pequeña princesa del Amazonas invita a reflexionar sobre la importancia de la verdad, el esfuerzo y la perseverancia. Entonces, ¿por qué esta película no adquirió su propia enseñanza? A nosotros nos hubiera gustado pedir una continuación digna a cualquier costo, ya que su verdad deja mucho que desear.

En primera instancia, el público se enfrenta a una entretenida historia que podría haber sido atrapante si hubiera tenido menos minutos de duración. Al rememorar el pasado de la Mujer Maravilla, la directora Patty Jenkins inicia un círculo que cerrará perfectamente en el afortunado desenlace. Pero, deteniéndose con numerosas piedras en el camino de un mundo que logra transformarse al omitir las luchas de CGI y priorizar un mensaje dirigido para los espectadores en las butacas. Y es que ni siquiera la increíble Gal Gadot pudo salvar ese guion. Con motivaciones pobres y desarrollos precipitados (si, todavía nos preguntamos cómo pecaron de saltar etapas con tanto metraje), los personajes se sumergen en un universo que se le va de las manos a su creadora, volviéndose un relato completamente inverosímil, con innumerables acciones convenientes y repleto de agujeros argumentales injustificables para dos horas y media de material. Sin mencionar la inmensa cantidad de posibilidades desperdiciadas, como la trama de Kristen Wiig y la réplica de poderes en su versión de Chetaah, qué hizo Diana en el pasado, qué sucedió con los Dioses detrás de la piedra o la interesante propuesta de que el empresario petrolero use la piedra con coherencia.

Por otro lado, no podemos dejar de destacar la actuación de la protagonista y de un irreconocible Pedro Pascal, junto a las escenas en donde WW luce los efectos especiales de la producción (aunque dichos minutos se hayan realizado únicamente con ese objetivo). Además, si omitimos el confuso y moralmente cuestionable hecho de utilizar un cuerpo ajeno para justificar su participación, fue interesante ver a Chris Pine en el papel que Gadot tuvo en 2017, aportando un poco de alivio cómico ante un Steve que se sorprende por los avances tecnológicos de 1984.

A su vez, es necesario hablar de eso que todos notamos en silencio: el aporte feminista. Jamás podría verse como un punto negativo, de ser correcto. En este caso, sorprende que Jenkins introdujera escenas que, por momentos, se perciben como secuencias forzadas a coexistir en una narrativa que se dirige hacia otro camino. Si bien muchos de aquellos minutos se sintieron verdaderamente incómodos, logrando una gran representación de la lucha, algunos otros parecieron haber sido parte de un acuerdo social y político que poco tiene que ver con el arte como espacio de expresión y combate. Si tenemos en cuenta lo que significa la figura de Wonder Woman para las mujeres del planeta, es justo decir que su influencia al feminismo debería ser orgánica y no un conjunto de tomas incluidas para cumplir con la cuota de exigencias.

En definitiva, es una obra que podría haberse omitido y no alcanza ni de cerca a su revolucionaria antecesora, ya que no aporta nada más que un duelo de 60 años (que ni la Segunda Guerra Mundial pudo distraer) finalmente resuelto, y un especial cameo de Lynda Carter. Mejor conocida como la Mujer Maravilla original, su homenaje hace que un poco de todo ese delirio valga la pena. El detalle de hacer alusión a la gran Asteria durante toda la película, para al final enterarse de que se hablaba de ella… el mejor regalo para los fieles seguidores de DC que necesitaban compensar lo que acababan de ver.