Crítica de “Zack Snyder’s Justice League”: ¿la revancha de DC?

¿Vale la pena verla?

Snyder Cut
Crítica
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Opinión
Justice League

La espera terminó. Después de tantas idas y vueltas, el Snyder Cut ha llegado a casi todo el mundo gracias a la producción de HBO Max. Aunque en Latinoamérica aún no se puede contratar esta plataforma de streaming, Warner Bros. se encargó de que la distribución sea lo mas accesible posible para todos. Ahora, ¿está cinta consigue realzar al DCEU?

Sobre lo primero que hay que hablar, a la hora de referirse a este largometraje (nunca mejor utilizada la palabra), es sobre su duración: cuatro horas. Posiblemente, una de las principales trabas que tengas al momento de interesarte en el film es el tiempo que pasarás frente a la pantalla. La realidad es que Zack Snyder supo cómo lograr que su obra no sea un martirio. El propio director la separó en seis partes, lo cual nos permitirá pausarla sin sentir que “tal vez se aproxime algo”. La sensación al ver esta película es similar a la de maratonear una serie. Si ves las cuatro horas seguidas, no vas a terminar exhausto, sobre todo si sos de las personas que no pueden ver sus shows favoritos de manera pausada.

Si bien su duración no termina siendo un problema, esto no significa que se justifique. Cumplidas las dos horas de esta versión, podemos notar escenas que no aportan a la historia. Escenas que, de igual manera, se entiende por qué están en la película, pero sobre esto hablaremos más adelante. Lo cierto es que por momentos se siente que el ritmo podría ser más veloz y dejar de lado algunas cuestiones que son meramente secundarias.

Si hablamos de la dirección, hay algunas decisiones que no resultan acertadas. Durante las dos primeras horas, Zack abusa demasiado de las cámaras lentas. Algo que resulta casi que sarcástico teniendo en cuenta que una de las cosas que más se le cuestionó al cineasta fue la duración de su film. Llegando al final, este recurso se emplea bien y aporta la épica del momento. El abusar de este recurso durante los primeros minutos perjudica a las actuaciones. Cuando llega el momento de que las Amazonas se luzcan en pantalla, parece que estamos viendo cine de Serie B. Las actrices son claramente perjudicadas por tener muchas escenas a cámara lenta. Lo mismo sucede cuando se nos introduce a Barry Allen: en esos primeros minutos de Ezra Miller, parece como si estuviéramos viendo a un actor de poca experiencia.

Al igual que con el recurso anteriormente mencionado, la banda sonora tiene una primera parte mala y una segunda parte muy buena. La decisión de presentar a los héroes con canciones no fue la mejor. Sinceramente, se siente como un recurso que busca generarnos algo que nunca logra, llegando a conseguir que deseemos que la escena termine para continuar con la historia. En cambio, sobre el final, la música aporta y forma a la épica de los distintos momentos que tenemos en pantalla.

Si bien sabíamos que el cineasta no contaría con el presupuesto necesario para terminar su película de la mejor manera, no podemos no mencionar a los efectos especiales. Aunque no se da en muchas escenas, por momentos resulta inevitable no sentirse extraño al ver un CGI grotesco, sin terminar. Esto generará que, por momentos, nos salgamos de la trama distrayéndonos con algunas imágenes que no son dignas de una superproducción como esta. Insisto, de ante mano tuvimos en claro de que esto sería así, pero es inevitable no hablar de este apartado.

Un cambio muy importante con respecto a la versión estrenada en 2017 es la violencia. Un acierto total de Snyder. Si bien no es una película extremadamente violenta, se puede notar que se le da una importancia mayor a este aspecto, lo cual potencia las amenazas presentadas y también el peso de los héroes, teniendo sobre el final un último enfrentamiento digno de una amenaza tan grande como la destrucción de la Tierra.

El gran problema con “Justice League” es y será su guion. Esta película no tendría que haber sucedido. Tres de los seis héroes que conforman a este equipo nunca se nos habían sido presentados anteriormente. Aunque los conocemos por cultura general o por fanatismo, no sabemos nada sobre estas versiones. ¿Qué lo motiva a Aquaman? ¿Cómo es este Flash? ¿Quién es Cyborg? Uno de los grandes problemas de la cinta y de las escenas que resultan densas es que se busca contarnos muy resumidamente quiénes son estos tres individuos, buscando que conectemos con ellos de una manera forzada. Presentar tres personajes principales mientras el mundo está por ser destruido necesita más de cuatro horas de película. Es por eso que, en todo momento, la unión la Liga de la Justicia no tiene un respaldo lógico. Los tres héroes mencionados nunca usaron sus poderes a gran escala, solo para pequeñas cosas como evitar un robo o salvar a alguien de ahogarse. Incluso, Victor Stone ni siquiera salía de su hogar antes de conocer al grupo.

En ambas versiones todo se siente forzado. La premisa es similar a “debemos llegar a una gran batalla, como sea, y debe estar Superman”. Hablando de Clark Kent, tenemos quizás el momento más forzado de la historia: su resurrección. Sin mucho cuestionamiento, en dos simples frases el equipo coincide en que es la mejor idea y a los pocos minutos tenemos al personaje de Henry Cavill de regreso. Estas fallas en la trama no son culpa ni de Zack Snyder ni de Joss Whedon y es probable que tampoco lo sean de Chris Terrio (guionista). La búsqueda de DC Comics y Warner por “alcanzar” a Marvel Studios quedó plasmada en la historia. Se buscó reunir a sus mejores personajes a como dé lugar, pensando que los espectadores solo se sentarían en las salas y los aplaudirían.

Sin lugar a duda, lo que más se valora de esta versión de “Justice League” son los propósitos de los villanos. Un típico error de este subgénero se da con los antagonistas, los cuales nunca tienen motivaciones claras o tal vez solo son ambiciosos y repetitivos. Además de darle mucha más importancia a Darkseid, se nos deja muy en claro por qué Steppenwolf quiere vencer en la Tierra. Mientras que por un lado los superhéroes solo buscan vencer por “salvar el día” (lo cual es lógico), los villanos tienen los propósitos para ser dignos contrincantes y se imponen como tales.

Son pequeños los cambios que tenemos con respecto a la versión de 2017, hasta que llegamos al final. Sin entrar en spoilers, los últimos 20 minutos de película funcionan como una especie de escena postcréditos en la cual se nos quiere contar muchísimo, pero sin hacerlo. Podemos decir que tenemos gran “fan service”. El problema es que esto parece extremadamente forzado, es como si con 20 minutos nos quieran contar que las casi cuatro horas anteriores solo funcionaron para algo más grande. Algo que incluso no sabremos si sucederá.

Entonces, ¿el Snyder Cut es mejor que la versión original? No, no lo es, no es mejor ni peor. Comparar estas historias sería un error, una discusión sin sentido. Si Zack hubiese sido quien termine la cinta, no hubiese entregado este corte final. Al fin y al cabo, Warner quiere hacer dinero con sus películas, como cualquier estudio. Es por eso que jamás se le habría permitido realizar una cinta de cuatro horas, incluso no hubiese tenido tanta libertad creativa. Atacar a Whedon, creativamente hablando, es injusto.

Pero, ¿vale la pena verlo? Sí. Sin duda, “Zack Snyder’s Justice League” es una película que disfrutarán los fanáticos, pero una que nunca hubiese sucedido en otro contexto. Por suerte, quienes pidieron por esta versión durante años, pudieron tenerla. También, el director de 55 años pudo terminar un film que, seguramente, siempre recordará debido a que mientras lo filmaba tuvo que pasar por el suicidio de su hija, a quien decidió dedicárselo.