Crítica de “Los dos Papas”

“Los dos Papas” (2019) es una comedia dramática y algo irónica que, si bien está basada en hechos reales, imagina reuniones y una serie de conversaciones entre dos de las caras más importantes del Vaticano, el Papa Benedicto XVI (Anthony Hopkins) y el Cardenal Jorge Bergoglio (Jonathan Pryce), entre 2005 y 2013.

Fue nominada al Globo de Oro en Mejor Drama, Mejor Guión (Anthony McCarten), Mejor Actor (Pryce) y Mejor Actor de Reparto (Hopkins), y  también al Oscar en estas últimas tres categorías: Guión, Actor y Actor de reparto.

“Decidí hacer la película porque me gustaban las ideas del Papa Francisco. Cuando me preguntaron si quería leer el guión y hacer una película sobre los dos Papas dije que sí inmediatamente, porque al menos me permitiría descubrir más sobre su figura”, dijo su realizador Fernando Meirelles,  nominado al Oscar en la categoría Mejor Director por “Ciudad de Dios” (2002).

Meirelles contó que se imaginó a los Papas como “dos amigos que se reúnen para beber cerveza, comer pizza y hablar de fútbol”. Así, creó dos personajes que subrayan sus diferencias casi todo el tiempo y la relación entre ellos.

“Los dos Papas” tiene éxito en varios aspectos, como el vestuario, la fotografía y los distintos escenarios. Es muy destacable que realmente parece que nos movemos por los rincones de la Capilla Sixtina y la Ciudad del Vaticano. Un dato curioso es que el interior de la capilla fue recreado para la película, porque el Vaticano debe conceder el permiso para filmar dentro. Esta recreación fue guiada por Enrico Bruschini (historiador y experto en arte) que, según Meirelles, “conoce todos los rincones del lugar”.

Dura poco más de dos horas (126 minutos) y, por momentos, se vuelve densa. Hay muchas escenas de relleno cuando se podría haber contado en menos tiempo. Es interesante que  intercale el presente y el pasado,  con flashbacks de Bergoglio en su juventud, interpretado por Juan Minujín. En esos momentos (varios en blanco y negro), se cuenta la historia de su vida.

Por otro lado, la química entre los actores fue beneficiosa para “Los dos Papas”. Las actuaciones memorables de Pryce y Hopkins hacen que los encuentros ficticios funcionen perfectamente. Hay que elogiarlos a los dos por la manera en la que llevaron a cabo sus respectivos personajes.

Se hace énfasis en las personalidades, completamente opuestas, de ambos. Es clara la diferencia, ya sea la forma en que se visten, cómo se relacionan con los demás y sus visiones religiosas. Al mismo tiempo, la película intenta que el espectador se quede con una imagen positiva de Bergoglio.

Como se mencionó, las conversaciones son ficticias. El ingenioso guión es producto de la imaginación de Anthony McCarten. Sin embargo, cada diálogo está tan bien logrado que absolutamente todos resultan interesantes y, de igual manera, completamente creíbles.