Curiosidades de “Ciudadano Kane”

Protagonizado y dirigido por Orson Welles, este film no solo marcó su carrera, sino que también generó polémica en 1941, cuando su estreno trajo consigo prohibiciones y teorías que, en aquel entonces, eran un delito siquiera considerar. Con el tiempo, logró consolidarse como uno de los largometrajes más importantes de la historia del cine, pero no sin dejar algunos misterios que develar. Por ello, les dejamos algunos datos interesantes para continuar viviendo la experiencia de este clásico de culto del séptimo arte.

Un producto peligroso

Tras el éxito de “La Guerra de Los Mundos”, en 1938, la productora le otorgó al cineasta libertad para crear su obra maestra. A pesar de que se dice que Welles no escribió el guion en su totalidad, se sabe que la figura ficticia de Charles Foster Kane está inspirada en William Randolph Hearst, un empleado de prensa que prohibió que se hable sobre el film en sus periódicos e inició la reprobación y el veto sobre la película entre los periodistas. Cabe destacar que, tanto en aquella época como en la actualidad, dicho relato es utilizado para realizar una crítica a los medios de comunicación, comparando el argumento de la cinta con la oscura presencia e influencia de las empresas que brindan el servicio de la información a la sociedad de masas. Aunque nadie controle el contenido, ni de qué forma transmitirlo.

Rastros de censura

Pero el poder de Hearst no se reducía únicamente al diario matutino. Su influencia en la sociedad fue tal, que RKO Pictures recibió amenazas que se convirtieron en ofertas, que alegaban la necesidad de cortar y eliminar determinadas partes de la cinta (relacionadas con un asesinato ocurrido durante el cumpleaños del periodista), hecho que Welles se vio obligado a hacer debido a la presión de la productora. Así fue como su duración en la pantalla pasó de más de dos horas, a una hora, 59 minutos. Los fragmentos rodados jamás fueron recuperados, ni se habló nunca sobre el tema.

La verdad detrás del fracaso

Lo mencionado anteriormente es la mejor explicación, de por qué al film le fue tan mal en la taquilla cuando se estrenó. El público fue influenciado por los medios, que estaban en contra del director y su historia presentada. Aunque, a pesar de no haber sido un éxito de la época, la experiencia que rodeó a la película fuera de la pantalla, la convierte hoy en una pieza aún más especial. Además, su reestreno en Estados Unidos, 15 años después, también ayudó a su consideración actual, ya que bajo un contexto muy distinto, logró obtener una valoración coherente y merecida.

Excesos

Nadie puede negar el paradigma que “Ciudadano Kane” marcó en el camino del cine. Para lograr aquel nivel de calidad y profundización, entre otras cosas, Welles se sometió a él mismo a ver “La Diligencia” (de John Ford) más de cuarenta veces, de tal forma que surgiera la inspiración necesaria para dirigir e interpretar su papel en la película.

Producción artesanal

En la actualidad, basta con seleccionar una opción en la pantalla para generar determinadas formas de edición. Pero en aquel entonces, para lograr la sensación de vejez en las notas que se pueden apreciar en el inicio del film, se realizó un efecto grano, para el cual fue necesario arrastrar el negativo por arena.

La maestría de un gran director

Estrenada hace casi 80 años, las innovadoras decisiones que se tomaron durante su producción, quedaron en la posteridad, como las lecciones que un maestro le da a sus alumnos (como sucedió con gran parte de los grandes clásicos). Entre ellas, es necesario mencionar cómo solucionaron la carencia en escenografías que no permitían planos contrapicados, creando agujeros en el suelo que creaban una toma aún más dramática; el aprovechamiento de la profundidad de campo, utilizando recursos fáciles y económicos (como oscurecer fondos con pintura); y la transformación a la hora de caracterizar actores para llevar a cabo sus personajes, por medio de maquilladores y vestuaristas, que cada día debían trabajar durante siete horas para convertir a Welles en Kane. A su vez, las jornadas de rodaje también fueron algo sorprendente, pero que sirvieron para enseñar lo que no hay que hacer, ya que solían iniciar a las dos de la mañana, y podían llegar a durar hasta 18 horas (un suceso que, hoy en día, no se permite).

El día que Orson Welles causó un trágico escándalo

“La Guerra de Los Mundos” es una novela de Herbert George Wells -lanzada en 1898- que el cineasta optó por adaptar el 30 de octubre de 1938. Aquel día, él mismo narró la historia por medio de una emisión radiofónica, y fue tan real y nuevo para la época que no estaba acostumbrada a la ficción, que los oyentes realmente creyeron que estaba ocurriendo un desastre fuera de sus casas, e incluso algunas personas se suicidaron por el pánico que causó la voz de Welles. En el film, estrenado tres años después, se encuentra la frase “No crea todo lo que oye en la radio”, que hace alusión al mencionado hecho.

Sabias palabras de una figura nacional

“El tema (a la vez metafísico y policial, a la vez psicológico y alegórico) es la investigación del alma secreta de un hombre, a través de las obras que ha construido, de las palabras que ha pronunciado, de los muchos destinos que ha roto”, dijo el escritor Jorge Luis Borges de “Ciudadano Kane”, cuando le preguntaron su opinión sobre la película.

El misterio detrás del guion

Se rumorea que el director gozaba de un egocentrismo que lo llevó a tomar los créditos de la escritura del relato audiovisual, sin haber participado en ningún diálogo. Según Pauline Kael, crítica de cine, esta obra de la gran pantalla fue concebida por Herman J. Mankiewicz, un alcohólico que pasaba sus días en el casino y en rehabilitación, lugar donde se menciona que realizó el guion. Su argumento se basa en que el susodicho mantenía una mala relación con el periodista William Randolph Hearst y, por ello, aprovechó la pieza para destruir su figura y el trabajo de los medios de comunicación.