Curiosidades de “El Curioso Caso de Benjamin Button”

Doce años han pasado ya desde el estreno de aquel film, protagonizado por Brad Pitt, que enloqueció a todos de tal manera que, durante un tiempo, logró hacerse con la frase “La tenés que ver sí o sí”. Dirigida por el talentoso David Fincher, esta cinta presenta la historia de un hombre, cuyo reloj de vida gira al revés, sin ser un impedimento para conocer uno de los mejores relatos vistos en el cine. Les dejamos algunos datos interesantes que harán crecer tu fascinación por esta película, que debe ser recordada y valorada como merece.

Tiempo de sobra

A pesar que la película se estrenó en 2008, la idea de representar en la gran pantalla esta historia se venía desarrollando desde 1994. Incluso, existió un periodo de tiempo durante finales de los 90s, en el cual se habló del inicio del proyecto con Ron Howard detrás de la cámara y John Travolta, delante.

Baby Brad

A lo largo de la cinta, podemos apreciar cómo Brad Pitt pasa por todas las edades gracias a la magia de la tecnología, hecho que fue una condición impuesta por él mismo en su contrato. Excepto, cuando su personaje llegó a la tierna etapa de lactancia. Para aquel entonces, el proyecto ya había agotado su presupuesto, por lo cual, la producción debió utilizar a un bebé sin intervención digital y nosotros, debimos quedarnos con las ganas de ver una versión en miniatura del actor.

¿No lo merecía?

A pesar de que ya había logrado ocupar un lugar especial dentro de la industria como un reconocido actor, esta fue la primera nominación de Pitt para los Oscars. Por desgracia para él, la estatuilla se la quedó Sean Penn. Aunque la película sí obtuvo el reconocimiento por mejor dirección artística y mejores efectos especiales, así como también peinado y maquillaje, mientras que el intérprete logró su merecido premio dorado, algunos años después, gracias a su papel en “Once Upon a Time in Hollywood”.

El ambicioso arte de Fincher

El exitoso director es reconocido en la industria, entre otras cosas, por su intensidad y compromiso a la hora de dejar su marca en cada aspecto del film. En este proyecto, se vio especialmente implicado en su trabajo con los diseñadores encargados de llevar a cabo los escenarios. Esto se debe a que tuvo la visión de que cada escena se sienta como un viejo álbum de fotos, que el público va pasando de hoja en hoja, a medida que avanza el relato.

La magia del equipo artístico

Sin dudas, la era digital trajo consigo grandes beneficios para la creación de historias fantásticas en el cine. Pero, a veces lo esencial se encuentra en otro lugar. Para este film, el grupo de maquilladores y vestuaristas fueron imprescindibles para lograr que Benjamin Button sea representado durante todo su crecimiento por Brad Pitt. Por ello, el actor tuvo que pasar (todos los días del rodaje) más de cinco horas frente al espejo, para que transformaran su imagen. Mientras que él exigió aquello como una cláusula de su contratación, su compañera Cate Blanchett, sufrió el peso de los efectos del maquillaje, bajo las incandescentes luces del estudio y la falta de aire en el set, debido a la aglomeración de las personas presente, cuando debió interpretar la versión mayor de su papel. Fue tanto la molestia que, por cuestiones de salud, debieron acortar el tiempo de filmación de aquella escena, para que la actriz no se desvanezca en medio de una toma.

Clásica inspiración

En cuanto al vestuario, Jacqueline West tomó referencias de Gary Cooper, Marlon Brando y Steve McQueen para construir la imagen de Button en cada etapa de su vida. También, se tuvo en cuenta la visión del novelista Franscis Scott Fitzgerald, quien originalmente escribió la historia en 1921.

Complicada producción

Por cuestiones de presupuesto e imagen, David Fincher decidió finalmente realizar el rodaje en Montreal, el Caribe y… Nueva Orleans, ciudad que aún presentaba en cada rincón los efectos y consecuencias del famoso huracán Katrina, que destruyó la ubicación en 2005. El hecho de que la mayor parte de la cinta se rodará en aquel espacio, generó especial dificultad en los miembros del equipo técnico, que debieron enfrentarse a un paisaje que aún se estaba recuperando del desastre natural. Pero el cineasta tenía una clara visión de lo que quería y que, al final, valió la pena.