El detalle oculto de una escena de “Relatos Salvajes”

Se trata de un momento interpretado por Érica Rivas.

Una de las cintas argentinas más conocidas es la que se nos presentó en un formato de seis historias. Dirigida por Damián Szifrón, esta producción obtuvo reconocimiento a nivel internacional tras haber estado nominada al Óscar por Mejor Película Extranjera. No podemos negar habernos quedado pegados a la pantalla en el momento que vimos a “Bombita”; la pelea en la ruta; el famoso Pasternak; el intento de envenenamiento; el joven asesino y, el último (pero no menos importante), la boda fallida.

El episodio, titulado “Hasta que la Muerte nos Separe”, se encuentra protagonizado por Érica Rivas y Diego Gentile. Esta historia nos muestra a Romina, una mujer que en el día de su boda descubre que su marido le es infiel. Ese es el inicio de su locura, la cual da pie a que los invitados de la fiesta se tornen los espectadores de un momento “de película”. Si bien este es uno de los relatos más largos, es uno de los favoritos del público, debido a su guion y la excelente interpretación de Rivas (quizá, un poco similar a María Elena Fuseneco). Y, quien parecía ser la víctima, termina convirtiéndose en victimaria.

Pero, hay un detalle del detrás de escena que muy pocos sabían. Se trata del momento en el que Romina es encontrada por Ariel teniendo sexo con un cocinero de la fiesta, en la terraza del salón. Luego de eso, ella amenaza a su esposo y dice: “Estamos casados. ¡Legamente casados! Voy a dedicar mis días a acostarme con cada personaje que me tire un mínimo de onda, con todo aquel que me dé un gramito de amor. Y cuando vos te quieras separar, voy a tomar clases de actuación para sentarme frente al juez con cara de perrito mojado, y decirle que la estoy luchando, que la estoy luchando, así nuestro matrimonio se prolonga indefinidamente. Voy a divulgar por Facebook todos tus secretos, te voy a meter el dedo en la llaga y revolverlo hasta que llores de dolor. Vas a padecer tantas humillaciones que tu única salida va a ser subirte a un banquito y tirarte por el balcón. Y ahí sí, cuando la muerte nos separe… cuando tu muerte nos separe… me voy a quedar con todo”.

En este momento tan apreciado por los fanáticos, Érica se encontraba ya disfónica, probablemente por las incontables horas de ensayos y grabaciones. Hizo todo su esfuerzo por terminar la escena, pero no quedó como se lo imaginaban. Semejante monólogo había quedado un poco estropeado por su falta de voz, por lo que se tuvo que realizar el doblaje en post-producción. Después de numerosos retoques, el resultado final quedó impecable. Te dejamos la comparación para que veas el antes y el después.