El problema de Rowan Atkinson por el que lo rechazaban para actuar

El actor tenía una condición que lo llevaba a fracasar cada vez que quería dedicarse a la interpretación.

Todos conocemos al intérprete de Mr. Bean, quien fue muy popular gracias a este cómico personaje. La gente ha largado carcajadas con su graciosa actuación, por lo que se convirtió en una figura icónica. A pesar de que su extrovertida personalidad parezca ser algo de nacimiento, la realidad es que Rowan Atkinson es un poco tímido respecto a su manera de hablar, ya que sufre de una leve tartamudez. Y es por ello que el actor creyó oportuno que su papel estrella no hablara. Otro tema que trata de descartar siempre son las entrevistas, y también evita su participación en actos públicos, ya que suelen terminar con la celebridad en frente de un micrófono, para que la multitud escuche algo que tenga para decir.

Es bastante triste que este problema lo lleve a tomar medidas como las anteriormente mencionadas, para que no se burlen de su forma de hablar. De pequeño era considerado “el payaso de la clase” y su amor por la actuación comenzó desde que estaba en la primaria. Pero durante toda su infancia tuvo complicaciones para pronunciar las palabras que comienzan con la letra B y luego siguen con una vocal, por lo que debe detenerse un breve momento para poder decirlas. Pero su pasión por la interpretación lo pudo más y no fue un impedimento para él, así que decidió asistir a las clases de teatro de su colegio; desafortunadamente, lo expulsaron por su condición: “Tú no puedes”, fueron las palabras que le pronunciaron.  

Este rechazo no fue un obstáculo para él, ya que intentó en la Universidad de Newcastle, donde estudiaba Ingeniería Eléctrica. Nuevamente, lo rechazaron por ser tartamudo, pero en este caso le dijeron que tampoco lo querían en su equipo por “tener una cara fea y no poseer un cuerpo heroico como el de un bombero”. Pero Rowan no iba a rendirse tan fácil. Por lo que, luego de lograr su licenciatura en dicha carrera, en 1975 empezó el Máster en Oxford, lugar donde hizo su tesis sobre los sistemas de control de ajuste automático. Allí fue donde conoció a Richard Curtis, un guionista principiante.

Gracias a este encuentro con el ahora conocido guionista, comenzó su carrera como actor, en el Festival de Edimburgo, en 1977. Interpretó varios papeles para obras de teatro en Hampstead y, a partir de allí, obtuvo su primer papel en un programa de radio de la BBC: “The Atkinson People”, donde el protagonista presentaba un perfil satírico de una persona famosa de ficción cada semana.

Ya para 1989, con el escritor de “Notting Hill”, realizaron una comedia muda en donde participó como el actor principal. Su nombre pasó de Mr. White a Mr. Cauliflower, pero finalmente se terminó apodando Mr. Bean. Se estrenó en 1990 y fue un éxito rotundo. Pero tuvo una corta duración, ya que contó con 15 capítulos solamente y luego, finalizó en 1995. A partir de allí, las puertas de la fama se le abrieron y pudo realizar otros papeles, pero su personaje estrella fue, y será por siempre, Mr. Bean.

Desafortunadamente, esta condición le impide ser como quiere ser en la vida real, ya que si bien es bastante extrovertido hay una parte de él que no puede librarse como quiere. Pero, por suerte, pudo triunfar en lo que más aspiraba en la vida, aprendiendo a adaptar el tartamudeo a un personaje que logró convertir en un ícono del género cómico. Y no tuvo que pasar por operaciones ni nada que requiera adecuarse físicamente a lo que la sociedad le gusta, lo pudo hacer por mérito propio y luchó, a pesar de los obstáculos que se le ponían en el camino.