Este es el episodio más perturbador de “Black Mirror”

¿Pensabas que “White Christmas” tenía ese puesto? Si lo analizás, podrás encontrar otro peor.

Black Mirror

Desde 2011, los seguidores de esta serie antológica mantienen un vínculo complicado con ella. Por un lado, la inmensa y exquisita calidad de la mayoría de sus historias resulta obsesiva, pero, por el otro, suele ser difícil ver más de dos episodios sin que tu estado emocional se vea afectado. Por presentar un futuro distópico, no tan lejos de la realidad, es oscura, absorbente y escalofriantemente verosímil respecto de la actualidad. En reiteradas ocasiones se han superado, cada temporada logra volverse más inquietante y natural. Sin embargo, hay un relato en particular que alcanzó un perturbador nivel de ansiedad: “Shut Up And Dance”.

En el tercer episodio de la tercera entrega, la trama gira en torno a un joven que posee un secreto que no debe salir a la luz o, de lo contrario, su vida entera se acabará. Alguien debería protegerlo, pero aquello que oculta lo impide. De esta forma, Charlie Brooker (creador del show) ataca directamente la moral de su público, que se sumerge en un viaje en donde cada persona frente a la pantalla vive la asfixiante travesía del personaje como si fueran él, para luego quedarse helados ante la verdad. ¿Cómo se llega hasta este punto de inmersión? Además de los aspectos técnicos, hay una cuestión empática que nos involucra a todos: la historia es un espejo de la realidad, debido a que incluye la tecnología básica que existe actualmente y expone algunos de los elementos más oscuros de esta generación. A diferencia del resto de la serie, este argumento no necesita de un sustento tecnológico sumamente avanzado. Lo conocido y cercano da más miedo.

Con Alex Lawther (“The End of the F***king World”) en el papel principal, el espectador acompaña a Kenny, un adolescente que está siendo chantajeado por un grupo de hackers que lo han filmado masturbándose frente a su computadora. Durante la hora de material, uno creería que es una víctima de un acto inocente y accidentalmente filtrado. Sin embargo, en su conclusión, se revela que estaba viendo pornografía infantil. Para evitar que su secreto salga a la luz, las personas que lo chantajean le piden que luche a muerte con alguien más, quien estaba haciendo lo mismo. A pesar de que el protagonista gana, se decide filtrar su video igual. Si el simple hecho de leer esto no te hizo sentir incómodo, continuá con la nota.

El aspecto problemático es la frecuencia con la que los comportamientos depredadores del chico están presentes de forma encubierta durante la totalidad del episodio (antes de la revelación). Sus interacciones con los niños son notablemente diferentes comparadas con las de los adultos. También, es consciente de lo equivocadas que son sus acciones. Antes de masturbarse, revisa dos veces las puertas, elimina el malware de su equipo, cierra las persianas y se asegura de que nadie sepa lo que está sucediendo. Una vez que alguien más conoce su lado oscuro, es capaz de asesinar para que no se divulgue. ¿Su aspecto presenta algún indicio de lo que realmente es? No, y eso es lo aterrador. Muchas personas como él podrían haber caminado a tu lado, sin que te enteres. Brooker obliga a la audiencia a reconocer que este tipo de maldad toma diferentes formas y puede ser cualquier persona. Incluso, aquel a quien le deseas lo mejor. Como este caso, en el que los seguidores alientan al personaje para que recupere su vida, hasta que se enteran de la verdad. Gran forma, inteligente y desconcertante, de darle la vuelta al guion.

¿Estás de acuerdo con esta elección? La afinidad de Kenny por la pornografía infantil es inquietante, pero la posibilidad de que haya cientos de personas como él cerca hace que “Shut Up And Dance” sea el episodio de “Black Mirror” más perturbador de su historia.