“Frozen”: así de diferente iba a ser originalmente la película

Elsa malvada, Olaf malhumorado y batallas épicas de muñecos de nieve. Conocé todos los cambios que tuvo la historia más famosa de esta nueva generación de Disney.

Muchas cosas pueden suceder desde el primer borrador hasta la gran pantalla. En reiteradas ocasiones, pudimos presenciar cómo los guiones pasaron de mano en mano y cambiaron su contenido, convirtiéndose en un producto completamente opuesto al original. El cuento de la princesa de hielo y su protectora hermana, por más perfecta que se vea de afuera, no fue la excepción. Con su adorable relato, personajes imposibles de no querer y una banda sonora inolvidable, esta cinta cautivó al público de todas las edades. Desde su estreno en 2013, se volvió una de las imágenes principales de la empresa del ratón. Sin embargo, su historia estaba planeada para ser bastante más oscura de lo que se conoció. 

La clave principal que diferencia a esta animación del resto de la filmografía de Disney, es que tomaron un camino diferente en cuanto a los elementos característicos que se mantenían hasta ese entonces. El amor a primera vista no fue real y el beso de un hombre no fue lo que salvó a Anna. Fundamentalmente, los realizadores se enfocaron en exponer el vínculo entre las hermanas, tanto sus conflictos como el cariño que las une, por lo que la base no era el bien contra el mal. Sino, algo mucho más profundo que enloqueció a un público ya cansado de aquella formula, y logró posicionar al título en un nivel tan popular. Pero, llegar hasta ese éxito no fue un camino fácil. 

Durante décadas, los desarrolladores intentaron adaptar “La Reina de las Nieves”, un cuento de hadas de 1937 del que se basa la película. Su punto fuerte fue 1990, cuando D. Renaissance revitalizó el departamento de animación de la compañía. Pero, incluso después de que varios directores de renombre lanzaran sus propias versiones, el proyecto permaneció archivado hasta el estreno de “Enredados”, en 2011. Lo bien que le fue a ese film impulsó la producción de lo que se convertiría en la obra en cuestión. Sin embargo, este periodo de tiempo se distingue por las numerosas variaciones que tuvo la historia. Continuá leyendo para enterarte cómo iba a ser “Frozen”.

Elsa, la verdadera villana

Aunque es un personaje complejo, pero en última instancia con buenas intenciones, originalmente se desarrolló como una villana tradicional. El arte conceptual temprano mostró a la Reina de las Nieves luciendo alta, elegante e imponente, con el pelo negro corto y puntiagudo, a pesar de que terminó siendo baja y carismática. Esta versión se convirtió en la representación de la maldad después de ser plantada en el altar, donde congeló su propio corazón para no volver a amar nunca más. Se suponía que la reina malvada interrumpiría la boda de Anna con el príncipe Hans, secuestrando a la princesa y congelando su corazón, pero el director (Chris Buck) y la escritora (Jennifer Lee) decidieron hacer las cosas diferentes. El proceso de escritura de “Let It Go” los puso en el lugar de la protagonista, haciéndoles darse cuenta de que ella sería mejor retratada como una persona asustada, no malvada. 

El príncipe Hans… ¿quién?

Si bien el libro de referencia exhibe análogos claros para Anna y Elsa, no existe tal para el verdadero villano del film (Santino Fontana). De hecho, los primeros guiones no lo incluían en absoluto. El engañador apareció recién cuando los escritores se dieron cuenta de que los otros personajes simbólicos de “La Reina de las Nieves” no se traducirían al cine. Su traición a Anna, su supuesto amor verdadero que se suponía que debía salvar, fue un gran avance en el proceso. Su encanto falsificado engañó tanto a la hermana menor como a la audiencia, y la revelación de su verdadera naturaleza, en el tercer acto, lo convirtió en uno de los mejores papeles malignos de la empresa.

La relación entre las hermanas

El estrecho vínculo entre Elsa y Anna proporcionó un fuerte ejemplo de intimidad que no se había explorado a menudo en las películas de Disney. Pero, originalmente no eran familia y, en los primeros borradores, ni siquiera pertenecían a la realeza. La hermana mayor era solo una autoproclamada Reina de las Nieves, y la menor era una aldeana. Convertirlas en princesas relacionadas ayudó al film a ir más allá de lo que habría sido una típica historia, sin aquella profundidad fraternal que la identifica: el miedo versus el amor.

Olaf también era malo

El muñeco de nieve es conocido por su amor cómico por el verano, su inocencia infantil y su comportamiento alegre. Pero, originalmente fue concebido como uno de los guardias congelados de Elsa, con una actitud propia de un minion malvado. En un inicio, se planeó con un sentido del humor oscuro y desubicado, pero se terminó adaptando a la idea de un niño para que fuera más fácil trabajar con él. Así se convirtió en el compañero de Anna, en lugar de su hermana mayor, y cuando las dos princesas se unieron, Olaf quedó como el símbolo de amor entre ellas.

Un final completamente distinto

Originalmente, la cinta se centró en una profecía que rezaba que “Un gobernante, con un corazón congelado, destruirá a Arendelle”. Al espectador se le hizo creer que Elsa era esa gobernante, por lo que, en la conclusión de los primeros borradores, creó un ejército masivo de secuaces de nieve para atacar el pueblo, que quedó bajo el cuidado del príncipe Hans después de que su “amada” fuera secuestrada. Para luchar contra la horda congelada, el primero mencionado desencadenaría una avalancha que no solo aplastaría a las fuerzas opuestas, sino también a Anna y Arendelle. Su desprecio por la princesa menor y el bienestar del reino revelaría que él era el gobernante de la profecía, aunque su corazón solo estaba congelado metafóricamente. Esto le permitiría a Anna descongelar el corazón de su hermana. El arco de redención se cambió por la falta de conexión emocional que desequilibraría la verosimilitud de la historia, llevándonos al resultado que ya todos conocemos (y amamos).

Sin dudas, se nota la pincelada mágica que Disney pasó por los primeros borradores. Lo cual, es sumamente positivo en este caso ya que, sin esos cambios, no hubiésemos podido disfrutar de uno de los relatos más profundos de la empresa. ¿Te hubiese gustado ver esta versión de “Frozen”? No podemos imaginar una película en donde “Let It Go” sea la canción de la villana, aunque hay que admitir que podría haber sido interesante de apreciar.

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