“Gambito de Dama” demuestra los errores que cometen los proyectos biográficos de Hollywood

En su conclusión, el nuevo éxito de Netflix pudo lograr lo que pocos llegaron a alcanzar.

Anya Taylor-Joy en Gambito de Dama

Cautivadora y precisa, muchos imaginarían que lo que pasa delante de sus ojos está basado en un hecho verídico. Pero no, la increíble historia sobre Beth Harmon no pasa por ser una jugadora de ajedrez en la vida real, ni por profundizar su admirable talento a través de sus luchas personales. Mas bien, por la representación de sus elementos. Sin embargo, la miniserie tiene muchas similitudes con los programas de aquella índole. De hecho, no solo mantiene una naturaleza que le permite experimentar en el género, sino que también, mejora su fórmula.

Uno de los principales factores que distingue al show de las cintas en cuestión es su impredecible desarrollo. Debido a que Beth es un personaje completamente ficticio, la audiencia no tiene idea de adónde la puede llevar su viaje. Pero, el programa continúa siendo históricamente preciso en su descripción de diferentes ciudades (tal como existían en la década de 1970), así como en la evolución del ajedrez como deporte. Permanece fiel a la experiencia femenina de la época. En comparación con títulos como “The Crown” o “Hollywood”, estos solo pueden llegar hasta el punto de subvertir las expectativas. Además, el show sobresale en todo su camino, pero se vuelve especialmente evidente en el episodio final (sí, alerta spoilers). Incluso después de perder su partido contra Borgov en París, quedó claro que la temporada culminaría en un enfrentamiento con el susodicho. Lo que estaba menos claro era si ella prevalecería o no sobre él en el Moscow Invitational. Si ese desafío se hubiese adaptado de la vida real, habría perdido su intensidad. En sus propios términos, el papel de Anya Taylor-Joy otorgó una conclusión sumamente satisfactoria, en donde sus problemas se van con su oponente y el desarrollo de su personaje se completa.

Si acudimos a “Bobby Fischer”, posiblemente, la película biográfica de ajedrez más popular presenta un desenlace similar. Josh Waitzkin derrota a su contrincante de élite llamado Jonathan Poe. Detalle que difiere con la realidad, en la que el enfrentamiento terminó en empate. Al mismo tiempo, el film no se mantuvo fiel a la carrera del protagonista, aunque también tuvo un final predecible. Por supuesto, modificar eventos para apostar en un área dramática no es nada nuevo. Más, sería interesante que los realizadores vean la serie para analizar la fórmula de combinar hechos y ficción. A la vez, si de aquella actividad hablamos, una de las mayores fortalezas de la serie es su capacidad para hacer que el ajedrez sea emocionante para los espectadores. Gracias a su construcción narrativa, no es necesario dedicar una gran cantidad de tiempo a explicar el juego. De esta forma, las personas se interesan por cada partido como si se tratase de un acontecimiento popular y atractivo. Depositar este nivel de confianza en la audiencia es fundamental. Demasiadas películas biográficas sienten la necesidad de demostrar el valor de la figura a representar y su hazaña histórica. Por ejemplo, en “Molly’s Game”, Aaron Sorkin (su director) dedica una cantidad de minutos innecesarios a explicar las reglas del póquer o los parámetros con los que se maneja el personaje, sin conseguir atraer al público. Mientras que Beth es un papel correctamente realizado, por lo que sus seguidores se sumergen en el mundo que habita por su cercanía con ella.

Esto nos lleva a la conclusión de que las obras biográficas suelen terminar dando la impresión de que son completamente fácticas. Cintas como “Bohemian Rhapsody” y “Walk the Line” obtuvieron su popularidad al exhibir a músicos de alto perfil, pero no reconocieron hasta qué punto simplificaron o distorsionaron las vidas de sus personalidades a retratar. “The Queen’s Gambit” ofrece una historia inesperada que se compromete con la ficción, mientras juega con hechos reales a medida que es necesario, de forma que conviven en un relato que brilla por su calidad y entretenimiento, volviéndose digno de admiración y referencia para futuros proyectos biográficos.