La historia detrás de “La Huérfana”

Como bien sabemos, hay algunas películas que están basadas en hechos reales. Uno de estos ejemplos es “El Conjuro”, cinta que nos muestra las vivencias paranormales de Ed y Lorraine Warren. En este caso, no veremos casas encantadas ni espíritus, sino que nos adentraremos en la producción de 2009, creada por Jaume Collet-Serra, cuya historia es más cruda que la que vemos en la pantalla.

El largometraje, producido por Leonardo DiCaprio y protagonizado por Vera Farmiga e Isabelle Fuhrman, nos cuenta sobre un matrimonio que adopta a Esther, una niña de ocho años. Al pasar el tiempo, descubren que la pequeña no tiene esa edad, sino 33 y una enfermedad llamada hipopituitarismo. Además de esto, presenta trastornos mentales, ya que es la culpable de hechos macabros. Esto es sólo un resumen de lo que sucedió, ya que realmente la historia es más oscura que la contada en el filme.

Barbora Skrlová, la protagonista del crimen

Nacida en República Checa, con la misma enfermedad que la del personaje, esta joven lucía como una niña de 13 años. Ella se dio cuenta del problema que presentaba, por lo que decidió usar esto a su favor y engañar a las familias que la adoptaban. Un día cayó en manos de Klara y Katherina Mauerová, quienes nunca pensaron que, al querer hacer un acto de bondad, entrarían en una pesadilla.

Las hermanas sufrían de esquizofrenia, pero intentaban llevar una vida normal. Klara recién se había separado y tenía dos hijos: de ocho y diez años. Es por esto que su consanguínea la acompañaba en su casa, para poder ayudarla con la crianza. La mujer fue engañada por Barbora, ya que le aseguró haberse escapado de un centro de menores porque la maltrataban, pero que no tenía dónde ir; esto puede helar el corazón de cualquiera y el de Klara no fue una excepción, por lo que decidió llevarla a su casa.

Pero todo cambió cuando llegó la nueva integrante, quien sentía celos por la atención que recibían los pequeños y solía culparlos por cosas que ella hacía a propósito. No sólo eso, sino que también logró convencer a las parientes de unirse a una secta religiosa a la que pertenecía. Se trataba de El Movimiento Grial y estaba liderada por El Doctor, un individuo que se comunicaba con sus fieles por mensaje de texto y apoyaba al canibalismo, el incesto y la promiscuidad sexual.

Dadas las condiciones mentales de sus cuidadoras, a Barbora se le hizo más fácil adentrarlas en esto. Ellas afirmaban que sufrían alucinaciones como las de Juana de Arco. También contaban que estaban en la espera de una misión “divina”. Es por esto que Klara mandó a construir una jaula de hierro para poner en el sótano y dejar encerrados a sus hijos, desnudos. Según lo que relató uno de los niños, las hermanas abusaban de ellos y los torturaban, dejándolos sin comida y sin limpiarles la “cárcel” -por lo que vivían entre sus excrementos-.

Skrlová estaba obsesionada con la historia de Hansel y Gretel, por lo que logró convencerlas de que engorden a los hijos de Klara -quienes estaban en un estado deplorable, a punto de morir de hambre-, para luego poder comerlos. Además, la joven compró un equipo de vigilancia, de esos que se utilizan para los recién nacidos; lo instaló para enterarse de lo que hacían los pequeños mientras no estaban allí. Por fortuna, uno de sus vecinos compró el mismo artefacto para su bebé. Un día, captó por error la señal del aparato de las Mauerová, dejando en evidencia todas las crueldades que hacían. Esto impactó por completo a la familia, por lo que decidieron dar aviso a las autoridades de inmediato.

Los oficiales entraron a esta casa macabra y encontraron a los niños en la jaula; sólo uno de ellos sobrevivió. También arrestaron a las mujeres, quienes reconocieron lo que hicieron, pero aseguraron que fueron manipuladas por la joven. En cuanto a Barbora, se salió con la suya: cuando la policía ingresó al hogar, se toparon con una pequeña que lloraba y pedía ayuda. Escapó de la situación haciéndose llamar Anika, pero no por mucho…

La joven viajó a Noruega, en donde se hizo pasar por un adolescente de 14 años. Pudo engordar varios kilos para su nuevo “personaje”, se cortó el pelo y se nombró Adam. Encontró una nueva familia que la adoptó, pero sus problemas en la escuela fueron los que la delataron. Además, se había enviado una orden de captura internacional contra Skrlová, por lo que su cara estaba en todos los medios. Los profesores, al querer investigar más sobre este muchacho, se dieron cuenta que su rostro coincidía con el del comunicado de la Policía Checa. A los días fue arrestada y regresó a su país.

Si pensabas que esto sucedió hace muchos años atrás, lamentamos comentarte que estás equivocado, ya que los hechos ocurrieron en 2007. Klara fue condenada a 12 años de prisión y Katherine, a 10. En cuanto a Barbora, sólo cinco años. La psicópata apeló en 2011 y quedó en libertad. Actualmente, no se sabe nada de su vida, como así tampoco si sigue siendo la autora de pesadillas en nuevas familias.

Etiquetas: