Los 10 finales más odiados en la historia de la televisión

¿Cuál es el tuyo?

Game Of Thrones

Desde su concepción, la ficción nos dio numerosos momentos de felicidad. Pero, no todo lo que brilla en Hollywood es oro, y lo bueno dura poco. Ya sea por cambios en la producción, problemas de agenda, un mal equipo o el simple hecho de cancelar un show deficiente, muchos títulos son recordados por la molestia que generaron sus conclusiones. Queridos David Benioff y D.B. Weiss: sin lugar a dudas, estas palabras son para ustedes… ¿Acaso llegaste a ser el programa más exitoso de la TV durante años? No importa el nivel de popularidad o las alegrías que le diste a tu público, todo pierde relevancia si tus últimos minutos en pantalla no cumplen con la expectativa. Es en aquel episodio, cuando la serie está en el punto exacto para lograr un clímax de satisfacción total o una abrupta decepción. En esta ocasión, nos centraremos en la segunda categoría. A continuación, presentamos los finales más detestados por la audiencia.

“The 100”

Debemos decir, que tampoco podíamos esperar mucho de este título, que es el mejor ejemplo de una tendencia común en la industria: tener una gran primicia, pero que podría haberse llevado a cabo de mejor forma. La historia de Clarke y su tripulación fue sumamente atractiva en su estreno, cuando presentó una imagen de jóvenes cayendo del cielo. Sin embargo, fue cuestión de tiempo para que esto deje de ser suficiente. Llegados a la mitad del show, la trama decayó, y en su séptima entrega ni siquiera sus fieles seguidores pudieron comprender qué sucedió.

El mensaje, básicamente, se redujo a un ciclo que debía cumplirse. Bellamy fue asesinado (destino que debió cumplir en la primera temporada), y se llegó a la extinción de la raza humana, detalle que se entendía como la lucha principal que mantuvo cada personaje durante siete años. Un final inesperado, ilógico y que deja al espectador sin las esperanzas que tanto les prometieron.

“13 Reasons Why”

Nuevamente, la audiencia fue testigo del maltrato hacia el arte. Netflix exhibió una idea sumamente interesante, que supo atrapar y lograr una calificación correcta en sus primeros episodios. Pero luego, la ambición por explotar un producto que logró buenos números pudo más. Decisiones inexplicables, una psicología sumamente desmotivadora, conflictos que nunca llegan a resolverse y una (o debemos decir, otra) muerte innecesaria. En su conclusión, los usuarios de la plataforma terminaron con más de 13 razones para odiar el programa.

“Skins”

Si la despedida de cada generación no fue lo suficientemente sombría, el show de Reino Unido decidió agregar una temporada adicional de fatalidad y pesimismo. Es irónico pensar que sus seguidores esperaban un final feliz, cuando el título se volvió popular por asesinar al personaje más querido de cada entrega y mostrar el lado oscuro de la adolescencia. Incluso, podríamos creer que dicha elección en última instancia fue todavía peor para sus fanáticos.

Dividida en tres partes, la entrega número siete se ubica unos años después de los eventos de las partes regulares, para seguir las vidas adultas de Effy, Cassie y Cook. Casualmente, utilizaron a los tres personajes más queridos para destrozar: Effy es enviada a prisión, Cassie tiene un acosador y Cook todavía está envuelto en drogas y peleas, solo que en una escala mucho mayor. Hasta el día de la fecha, seguimos esperando que los creadores (Bryan Elsley y Jamie Brittain) admitan que odiaban a su público y solo querían verlos sufrir una vez más.

“Seinfeld”

En este caso, hay que admitir que existe una notable grieta. Por un lado, se encuentran quienes apoyan el final, bajo el argumento de que el polémico grupo de amigos recibió su merecida lección y que fue una idea inteligente hacerles eso, dado que se volvieron víctimas de su propio comportamiento. Si tenemos en cuenta el tono que tuvo el título, forzar una despedida sentimental hubiera sido una idea mucho peor. Pero, del otro lado del ring, se mantiene el equipo que sigue decidido a mostrar su disgusto por una conclusión que no coincide con la lógica del show, donde los papeles pueden convivir siendo de tal manera sin represalias, y porque esperaban más que ver a sus personajes favoritos encerrados.

“Two And A Half Men”

Si los admiradores hubiesen sido consientes y empáticos sobre todo el mal que hizo Charlie Sheen durante su estadía en el show, quizás no se hubieran molestado tanto por su asesinato en el último episodio. Pero claro, extender la trama e intentar que Ashton Kutcher ocupe su lugar, no fue la mejor decisión tampoco. El creador, Chuck Lorre, estaba enterado de la opinión popular, por lo que no tuvo reparos en jugar un poco con una historia que ya no tenía sentido para nadie y otorgar un final aún más incoherente, únicamente realizado para su satisfacción personal.

Si queres saber el motivo detrás de la salida de Sheen y todo lo que sucedió en el fatídico backstage del show, hacé clic acá.

“Lost”

Estuviste ahí, por seis años, presente en cada episodio, para que su conclusión sea el ejemplo perfecto de aquello que inició como un chiste y quedó. Una historia compleja e interesante, reducía a un acto de purgatorio. Esta es, literalmente, la despedida más parodiada en la historia de la televisión. Todos escuchamos a alguien, alguna vez, decir con gracia: “Al final era todo un sueño”. Por supuesto, nadie pensaría que a su serie favorita le tocaría volverse parte de la broma. Aunque lograron superarlo y comentarlo como una anécdota divertida, en esa primera instancia, podemos asegurar: el 23 de mayo de 2010, ningún fanático se rió.

“Los Soprano”

¿Alguien logró entender a la perfección el final de este programa? A más de 20 años de que se lanzara, algunos aún se preguntan qué es lo que pasó realmente con Tony: ¿Muere o no? La última secuencia mostró al protagonista (interpretado por James Gandolfini) con su familia en un restaurante, justo antes del abrupto fundido a negro. Desde entonces, los fanáticos han debatido si el líder de los Soprano fallece y si también lo hacen sus allegados. Pareciera ser una conclusión más abierta, ya que luego de eso no logramos alcanzar otro indicio. Pero la realidad es que, casi una década después, el creador de la serie (David Chase) reveló intencionalmente en su libro -titulado “The Soprano Session”– la fatídica despedida del personaje, refiriéndose al momento como la “escena de la muerte”. Para algunos, una obra maestra. Para otros, un desenlace confuso y hasta decepcionante.

“How I Met Your Mother”

No podíamos dejar afuera el tan criticado final de esta serie. La aclamada sitcom, que podría decirse que intentó ser la sucesora de Friends, posee uno de los peores desenlaces de todas las comedias situacionales de la historia. De hecho, en el DVD original de la última temporada, tuvieron que hacer una versión alternativa porque la misma causó tanto rechazo e indignación en los espectadores, que los productores debieron darle un giro totalmente distinto a los minutos decisivos del show.

Pero, ¿cuál fue el problema? En un comienzo, el espectador debe ver cómo Ted, el protagonista (quien se muestra como un incansable hombre en busca del amor de su vida), les narra a sus hijos el camino hecho hasta conocer a su madre: las mujeres que conoció, sus tropiezos, sus enamoramientos efímeros, sus errores, sus aprendizajes y sus enseñanzas para con ellos y, a su vez, para con los televidentes. Todo esto, acompañado a lo largo de los 208 episodios y de sus mejores amigos Marshall, Lily, Barney y Robin, con sus respectivas historias y crecimientos personales.

Sucede que la novena temporada (misma que muchos consideran que no debería haber existido), muestra cómo transcurren las horas y días previos a que el protagonista conociera a la afortunada. La indignación proviene, primeramente, de una entrega con muchos episodios de relleno, con la escasa profundidad que se le da a la relación entre Ted y Tracy y, por supuesto, el punto de quiebre que se encuentra en el último capítulo, donde se exhibe cómo Barney y Robin (quienes parecían mantener el amor a pesar de tener distintos objetivos) se divorcian. Pero lo peor de todo es cómo el personaje principal, tras horas de relatos sobre su amada misteriosa, cuenta -casi como de manera anecdótica-, que su madre murió hacía seis años para ese entonces y que él la amó incluso en las peores épocas de su enfermedad.

Para finalizar en su misión de indignar al público, luego de terminar de contar su versión, sus hijos recalcan que la misma es todo una trampa para contarles cómo aún el eterno enamorado Ted aún tiene sentimientos por Robin, y que todo fue una “excusa” para preguntarle a ellos si no les molestaba que él la invitara a salir, lo que acto seguido, hace. Así, dan a entender que Mosby y Scherbatsky, una pareja que ya a nadie le interesaba hacía varias temporadas, terminan juntos.

“Dexter”

La serie que todo lo tuvo, y todo lo perdió. Sus primeras cuatro temporadas fueron sumamente elogiadas tanto por la crítica como por el público, pero luego de que el showrunner original dejó al equipo, perdió el hilo coherente de la trama para pasar a los errores evitables, que derivaron en la decaída hacia lo inverosímil. Ya para su última entrega, Showtime optó por tomar el camino que opacaría en su totalidad lo que alguna vez realizaron correctamente. Con tantos asesinos memorables creados, con historias interesantes detrás, mataron a Debra de la forma más pobre posible; sin mencionar al protagonista, desapareciendo en la tormenta. Aunque, sin duda alguna, lo peor fue el bar en Argentina que utiliza mates como vasos… Mejor no recordar ciertas cosas.

“Game Of Thrones”

La lista podría ser eterna, y aun así, actualmente el primer título que aparecería ante tal consigna, sería este. A diferencia de los ejemplos anteriores, todos saben que el verdadero villano de esta serie no fue Cersei Lannister ni el Rey de la Noche. La muerte de Ned Stark, Deanerys renaciendo en el fuego junto a sus dragones, la Boda Roja y la Batalla de los Bastardos. Grandes momentos, opacados por la inesperada conclusión. En una temporada, los showrunners (Benioff y Weiss), arruinaron ocho años de serie. Los arcos argumentales, la coherencia, la continuidad, las tramas, la filosofía de grises. Todo se pierde, debido a que las personas que iniciaron con la adaptación de los libros de George R.R. Martin no tuvieron ganas de seguir con su propio proyecto, pero tampoco de darles la oportunidad a alguien más para hacer las cosas bien.

Este programa siempre se caracterizó por su efecto sorpresa y por ser explícita, especialmente en cuanto a la violencia y el sexo. “No te encariñes con ningún personaje porque mueren todos”, decían los aficionados. Existen muchas formas de llegar hasta aquel efecto, pero nos enfocaremos en dos: desarrollándose de manera eficiente e invisible, de modo que vuelvas a ver los episodios y encuentres las pistas que servirían de aviso sobre lo que pasaría, para que al final todo siga su lógica acorde a lo sucedido y al camino de los personajes; o planteando una cosa y después haciendo otra, de forma que todo lo anterior pierde sentido. ¿Qué clase de profesional optaría por la segunda opción, no? Uno apurado por cerrar su trabajo y pasar a otro.

Una historia con una calidad superior, en cuanto a su trama y aspectos técnicos. Guion, vestuario, fotografía, efectos, dirección. Incluso el soundtrack de Ramin Djawadi marcó una clara diferencia con su competencia. Una producción hermosa, a niveles cinematográficos. Ni el equipo detrás de cámaras ni los fieles fanáticos merecían ver esta conclusión que roza lo irrespetuoso. Uno de los mejores programas de televisión, hasta su sexta entrega. Esperemos que los siguientes lanzamientos del autor alivien la decepción que causó su versión en HBO.