Polémica: diseñadora acusa a Disney de robar sus trabajos para “Cruella”

¿Otra vez Mickey le robó a una modista?

Jenny Beavan
Disney
Cruella
vestuario robo

Mientras que A Quiet Place 2 triunfa en los cines y les da esperanza a las salas, la última película de la empresa del ratón dominó el mundo del streaming. Si bien también se puede disfrutar en los complejos clásicos, la mayoría de las personas disfrutaron del más reciente film de Emma Stone a través de Disney+. A poco menos de una semana de su estreno, ya tenemos confirmada una secuela con la actriz de 32 años de regreso y su director, Craig Gillespie. Podríamos decir que hay buenas noticias alrededor de este proyecto, pero en realidad… no tantas.

Jenny Beavan es una artista reconocida en la industria cinematográfica. Si bien no es de las categorías que más atención le brindamos, no podemos desacreditar sus dos Premios Óscar al Mejor Diseño de Vestuario (“A Room with a View” y Mad Max: Fury Road). Además de estas dos estatuillas, puede ostentar otras ocho nominaciones más. Por si no quedó claro, es una genio en su trabajo. Todo este gran curriculum seguramente haya generado el interés de Disney en contratar sus servicios para Cruella. Lamentablemente, el interés no se repitió a la hora de acreditarle merito antes de hacer dinero con su trabajo.

Lanzar ropa relacionada a la mítica villana es una gran idea. Posiblemente muchas personas se interesen en adquirir estos diseños. Lo que no es una buena idea, o al menos decente, es no reconocer a quien trabajó en las prendas que vendés. Exactamente, esto último fue lo que hizo la empresa creada por Walt Disney. Incluso, ni siquiera hubo una comunicación con la diseñadora para informarle que sus trabajos serían comercializados más allá de la cinta. “Estaba como horrorizada”, declaró Beavan a Variety tras revelar que se enteró de lo sucedido gracias a una foto que le envió una amiga.

Jenny recibió instantáneamente el apoyo del Sindicato de Diseñadores de Vestuario (CDG), que afirma que esto es recurrente en su día a día. “Históricamente, este es un gran problema para nuestros miembros y para todos los diseñadores de vestuario”, declaró Anna Wyckoff, directora de comunicaciones de la institución. “Porque, como todo el mundo sabe, un diseño tiene una larga vida después del proyecto, en merchandising, juguetes y disfraces de Halloween. Por lo tanto, hay muchas oportunidades para que los modelos se utilicen de manera complementaria con el marketing”, continuaba la diseñadora que, al igual que su compañera, trabajó en producciones de cine.

“Básicamente les entregas tu vida cuando firmas”, afirmó Jenny Beavan. La ganadora de premios de la Academia aclaró que hubo conversaciones para lanzar una línea de ropa de la mano de Target y Singer, pero que no se avanzó sobre el tema. En aquel momento, la diseñadora tenía 70 años y la llegada del COVID-19 a la vida de todos hizo que no esté tan presente en el proceso de post producción de la película. Aun así, su trabajo ya estaba hecho.

Esta no es la primera vez que Disney abusa de artistas relacionados con la industria textil. Mona May, quien trabajó con ellos para Encantada, afirmó que no se respetó su autoría sobre el vestido que diseñó para Amy Adams. Éste, fue utilizado por la compañía para vender disfraces para los más pequeños. “Es un sistema de estudio muy antiguo en el sentido de que básicamente firmamos nuestra vida cuando se cierra un contrato, y no hay forma de evitarlo”, aseguró quien fue vestuarista de Clueless.

¿Qué opinás del accionar de la empresa que gana más de $65,388 millones de dólares por año?