Por qué el Joker de Heath Ledger es mejor que sus otras versiones

Te invitamos a sumergirte en un análisis cinematográfico sobre “The Dark Knight”, la película considerada como una obra maestra del universo de DC.

“The Dark Knight”

Es considerada el mejor largometraje del género de superhéroes. Dirigida, escrita y producida (en conjunto) por Christopher Nolan, un director que mezcla cine de autor con cine comercial. A pesar de ser un cineasta sobreexplicativo, logra a lo largo del film un profundo análisis simbólico, que termina sobrepasando el género de superhéroes, porque en realidad, tiene otra identidad. Es filosófica, el tema principal de la cinta presenta la lucha entre la ética y la moralidad, el orden y el caos, y un tergiversado concepto del heroísmo. Te aseguramos que, una vez que conozcas los detalles ocultos de la narrativa, no volverás a verla de la misma manera. Descubrí una nueva forma de disfrutar de esta pieza memorable.

Además de sus diálogos icónicos, el guion presenta una excelente construcción de personajes. Constantemente se desafían sus ideales y objetivos personales. A lo largo de cada minuto, desarrollan una paleta de grises, es decir que ninguno de ellos es completamente bueno o malo. El Caballero de la Noche, a quien se lo marca como una figura que inspira a las personas a hacer el bien, es el héroe y el villano, representa la contradicción. Él y el Joker son iguales, pero con diferentes objetivos. Aunque llegados al final, el claro ejemplo de esto es Harvey (Aaron Eckhart) y su, literalmente, doble cara. Representada también en las dos caras de la moneda. Este papel muestra que los humanos son frágiles y que todos pueden caer en la oscuridad. El sistema y sus allegados le fallaron, hasta que se convierte en un villano “You either die a hero or live long enough to see yourself become the villain” (Mueres como un héroe, o vives lo suficiente para verte convertido en un villano). Incluso la ciudad de Gotham, y sus respectivos habitantes son fundamentales, se perciben como un participante activo. Pero, el elemento fundamental que llevó al film a otro nivel y abarca todo lo destacado anteriormente, es el Joker de Heath Ledger.

Por supuesto, el enemigo se lleva el show. Sus escenas están perfectamente construidas y lo que el actor hace con el personaje es sublime. Es uno de los mejores villanos de todos los tiempos y un papel histórico en el cine. Lo interesante de la versión de Nolan es que juegan con su historia, su origen. Todo es un misterio. Se presenta como alguien peligroso, porque no tiene nada que perder: es un agente del caos, que pone a prueba a todos los demás para sacar su verdadera esencia, la maldad oculta que tanto promulga. Cada acción que hace es por “diversión” y para demostrar su ideología de vida. A diferencia del Joker de Joaquín Phoenix, el de Heath no es alguien que actúa al azar por su deseo influenciado por la locura. Tiene un plan, y constantemente está manipulando al resto para guiarlos hacia éste. Esto es algo que podemos ver, por ejemplo, cuando manipula a Harvey para que termine siendo el antagonista, o cuando cuenta las distintas versiones de cómo quedó con las cicatrices en la cara (cuenta una versión distinta dependiendo del análisis previo que hizo de la persona). Una vez que te das cuenta de esto, cuando volvés a ver la película, podés diferenciar el momento exacto donde se da cuenta lo que necesita de cada persona.

Claramente, detrás de un gran personaje, hay un gran guion. Desde la escena inicial se deja en claro su historia, que no es contada de forma directa y eso lo hace superior. La primera vez que vemos su cara, en su presentación, va acompañada de la frase “Whatever doesn’t kill you makes you stranger” (Lo que no te mata, te hace más extraño. Juego de palabras que en inglés queda bien porque cambia la frase que finaliza con strOnger -fuerte- por strAnger -extraño-). Solamente esto ya da a entender que fue un joven forzado a corromperse luego de una serie de eventos que más que fortalecerlo, lo destruyeron hasta la locura. También, si saltamos a la secuencia final, encontramos otro ejemplo de sus verdaderas intenciones. ¿Su victoria es cuando Batman huye? No, es el momento de los barcos. Aunque explote uno o ninguno, iba a quedar demostrada la naturaleza negativa del ser humano, la cual mantiene como filosofía de vida, siendo esto lo que le quiere demostrar al mundo. Si estallaba un barco, eran egoístas, asesinos. Si no sucedía (como efectivamente pasó) queda exhibido su temor (no lo explotan por bondad o empatía, no lo explotan porque no se animan). Todo el tiempo juega con la moralidad de las personas. Y por ello, al final él es quien gana, porque lo importante es el mensaje.

De hecho, sutilmente, Nolan deja en claro que el Joker termina siendo superior al hombre murciélago en toda la película. Y es que sí, nos volvimos todos locos con la actuación de Ledger. Pero también hay que darle mucho de ese crédito al director, quien durante toda la obra le dio ese poder técnico al personaje, ubicando siempre la cámara, los planos, movimientos y angulaciones a su favor. Incluso en el final donde supuestamente pierde, la cámara gira para que quede a su comodidad. Es increíble. Una lección de dirección.

Además, hay que tener en cuenta que en un comienzo a la audiencia no les gustaba Heath Ledger para interpretar el papel del villano (por haber participado previamente en cintas románticas o juveniles), y creerían que no superaría a Nicholson. Por supuesto, pensarlo es casi gracioso ahora. A su vez, su muerte causó tal polémica alrededor de su papel fuera del contexto del film, que generó un fenómeno en la previa de su estreno. Se formó un aura que continúa alrededor de su imagen. Actualmente, se convirtió en un icono, y somos muchos los que seguimos lamentando lo increíble que hubiese sido que su versión del Joker tenga su propia cinta.

Siguiendo con el film, destacamos lo siguiente: ¿cómo llegar a la perfecta conclusión y dejar paso a su continuación? La secuencia final muestra un mundo y a sus personajes desequilibrados comparados al inicio. Pero, es lo que debe pasar. Batman rompe su regla de no matar, y se adjudica los asesinatos, convirtiéndolo a los ojos de los habitantes de Gotham en el villano, se sacrifica por la Ciudad; Gordon glorifica una figura que casi mata a su familia; el mayordomo quema la carta de Rachel para que a Bruce Wayne no se le rompa el corazón; Harvey, quien tenía que ser el héroe de la ciudad, muere como el antagonista. Todo está mal, y es perfecto a la vez.

Creo que no es necesario aclarar que el fallo mayor, aunque podría decirse que no perjudica al film, es que el Batman de Christian Bale perdió, sobre todo en este título dentro de la trilogía. Incluso si hubiese cambiado su actuación, probablemente hubiese quedado opacado por Ledger y su interpretación magistral del Joker de todas formas (sin mencionar la resignificación que generó su fallecimiento). Él era el protagonista, pero todos recordamos la película por el antagonista y a lo largo de los años se convirtió en la imagen del film. Un error que salió bien, pero es un error igual.

Más de 10 años después, en un contexto donde las películas de superhéroes se redujeron a una industria totalmente comercial donde la prioridad principal es el entretenimiento vacío y la producción masiva que únicamente contribuye a movilizar inimaginables sumas de dólares, “The Dark Knight” es una obra que dentro del género seguirá marcando la diferencia como una lección magistral de estudio, quedando en un podio del que, probablemente, no bajará.