¿Por qué la entrega de los Óscars 2021 fue la peor de la historia?

¿Es esto una exageración?

La disconformidad del público con la última ceremonia de La Academia fue evidente en redes sociales. El clima que se vivió en la noche del 25 de abril fue particularmente extraño. Estas afirmaciones no son únicamente apreciaciones personales o derivadas de algunos posteos en Twitter o Facebook, algo no estuvo bien en la entrega de los Premios Óscar; no es por nada que el rating de esta edición fue llamativamente bajo. Desde 2014 (43.7 millones), que los números año tras año vienen en decadencia. En 2019 se había dado una excepción cuando las estadísticas indicaron una visualización en vivo de 29.6 millones de usuarios (2.1 millones más que la gala de 2018), pero en 2020, la gente se interesó menos que antes (23.6 millones). Esta tendencia que indica que las masas ya no interesan tanto en la entrega de las estatuillas, quedó plasmada este 2021. El rating que tuvieron los galardones más importantes de la cultura cinematográfica fue de 9.8 millones.

No podemos dejar de lado que la pandemia indudablemente afectó al interés del público por la ceremonia. Si en 2020 se dio la particularidad de que no todos pudieron disfrutar de Parasite antes de la entrega, debido a que no se había estrenado en su país, en 2021 esto se intensificó. Para haber visto todas las cintas nominadas tan solo a Mejor Película, los fanáticos tendrían que haberse movido por sus propios medios. Ni hablar si te interesabas en otras categorías. Si tomamos a Argentina como ejemplo, la gran ganadora de esta edición, Nomadland, aún no se ha estrenado en salas. Esto significa que pocos pudieron ver la actuación de Frances McDormand o el trabajo de Chloe Zhao, ambas mujeres que se llevaron los aplausos. Incluso “The Father” tampoco pudo proyectarse en salas todavía, por ende, pocos pudieron festejar el merecido Óscar de Anthony Hopkins. Si la gente no pudo ver los largometrajes, ¿por qué se interesaría en ver los premios?

Sin duda, la pandemia no es algo que La Academia pudo controlar. Pero lo que si podía manejar era su noche, y estamos en condiciones de decir que la arruinaron. Los protocolos de sanidad fueron excepcionales y permitieron que las estatuillas se entreguen de manera presencial con casi todos los nominados presentes. Así y todo, se vivió una de las noches más anticlimáticas de toda esta temporada de premios. Entregas como la de los Golden Globeso los Critics Choice Award” lograron retratar el ambiente de fiesta sin tener presencialidad. El pasado fin de semana, simplemente vimos un trámite.

Todos los segmentos en los que nos quisieron brindar algo más allá de la premiación, fueron para el olvido. Ni el carismático baile de Glenn Close o el simpático discurso de Youn Yuh-jung pudieron animar una noche desastrosa. Los cambios técnicos en la presentación de las ternas fueron de los puntos más criticados. En una edición donde no hubo muchas oportunidades de ver los films nominados, ¿qué sentido tiene quitar los pequeños extractos mientras se anuncian los candidatos a las diferentes ternas?

Pero indudablemente, lo que molestó a todos los fanáticos del séptimo arte fue el orden en el cual se repartieron las estatuillas. Chloe Zhao se convirtió en la segunda mujer (y asiática) en ganar el premio a Mejor Dirección. Un Óscar que, por la importancia que tiene, se entrega sobre el final de la noche. Pero en una casualidad un tanto extraña y, por qué no machista, La Academia sintió oportuno entregarlo luego de una pausa y en mitad de la premiación. Y si el mérito de la directora china ya no hubiese sido lo suficientemente desprestigiado, había más. Para sorpresa de todos los televidentes se decidió que, a diferencia de todas las galas, el premio a Mejor Película (¡el más importante de todos!) no se entregue al final. Con este nuevo orden, los galardones por mejores actuaciones fueron el cierre de la jornada. Una finalización que demostró el poco interés que hubo por demostrar un espectáculo digno: un Óscar que nadie fue a reclamar en nombre de Anthony Hopkins.

Y así como así, el DJ subió la música, comenzó el bullicio y los Premios Óscars 2021 habían finalizado. Podríamos decir que La Academia nos brindó una entrega con un sabor amargo, pero atribuirle un sabor a la pasada noche del 25 de abril sería ser generosos.

Etiquetas: