¿Qué es de la vida de Mara Wilson (“Matilda”)?

La historia de una futura promesa en la industria cinematográfica, que terminó desapareciendo por completo.

Mara Wilson

Tiene 33 y es ex actriz, escritora y dramaturga. Su debut en la pantalla grande fue a los cinco años, edad muy temprana. Su primer papel fue para “Mrs. Doubtfire”, popular película que se estrenó en 1993 y contó con Robin Williams como protagonista. Posterior a eso, comenzó su éxito al lograr el principal para “Matilda”, cinta dirigida por Danny DeVito, cuya trama se centraba en una pequeña que tenía superpoderes. Fue tanta la fama que logró hacerse un nombre en la industria y, es al día de hoy que sigue siendo muy vista por el público, convirtiéndose en un filme icónico como los protagonizados por Lindsay Lohan. Actualmente, se está preparando una remake para Netflix.

Su destino no fue como el de la actriz pelirroja que fue imagen de Disney por muchos años, ya que no fue portada en las revistas por escándalos, posesión de drogas ni conducción en estado alcohólico. Ella, simplemente, se evaporó de los medios. Quería terminar con esa popularidad, quería una vida como una persona normal. No tuvo redes sociales hasta el 2016, cuando se creó una cuenta en Instagram por insistencia de sus amigos, lugar donde hizo pública su bisexualidad. Esto lo hizo luego del hecho lamentable que sucedió el 12 de junio del mismo año: la masacre del boliche gay Pulse, de Orlando, donde murieron 50 personas y 53 resultaron heridos; habló por Twitter sobre lo sucedido y agradeció el apoyo, pero aclaró que iba a seguir siendo reservada en cuanto a sus relaciones personales, así como lo venía haciendo desde hacía tiempo.

Ese mismo año publicó un libro, llamado ¿Dónde estoy ahora?: Historias verdaderas de la fama accidental en la infancia. En la obra autobiográfica está plasmada su versión sobre su adolescencia, y sus miedos cuando las propuestas laborales para la gran pantalla dejaron de lloverle. “Un día vi en una revista a actrices como Scarlett Johansson y Keira Knightley y pensaba: ‘No hay forma de que yo sea tan hermosa como ellas en dos años’. Me sentía molesta y aún a veces lo siento. Cada vez que conocía a alguien, muchos parecían decepcionados de descubrir que yo no era bonita”, contaba la ex actriz en entrevista para BBC.

Sobre la importancia de la imagen en la pantalla grande, agregó: “Supongo que si le muestras una foto mía a diez extraños, probablemente entre cuatro y cinco me encontrarían atractiva. Pero eso no era suficiente para Hollywood, donde una actriz debe ser bella para nueve de diez personas, para recién ser considerada como la mejor amiga de la protagonista”.

Tomó la interpretación como un hobby, como algo divertido. Pero le llegó tan fácil, que “nunca sentí demasiado orgullo por eso. Imagina que, quince años después, la gente te dice que tiene tus pinturas en sus paredes y que cambiaron sus vidas. Es un halado, pero no has pintado con los dedos en años, parece algo que hiciste hace mucho. Te das cuenta de que no disfrutas de pintar”, fueron sus reflexiones al respecto.

Pero su lado artístico nunca se extinguió, puesto que se graduó en la Academia de Artes Idyllwild como escritora teatral. Aunque volvió a la pantalla en 2015, para un cameo en la ficción “Broad City”, a modo de homenaje del primer filme en el que apareció: “Mrs. Doubtfire”. También trabajó en una ONG. Fue la cara de muchas causas benéficas, como en 2015, cuando filmó para UROK (organización sin fines de lucro para ayudar con tratamientos psicológicos a pequeños con problemas de salud mental).

La infancia de Mara fue un poco complicada, luego de la muerte de su madre -Suzie-. Ella era su representante, pero terminó falleciendo en 1996, cuando la ex intérprete era una pequeña y ni siquiera había cumplido sus nueve años. Cáncer de mama fue lo que le diagnosticaron un año antes, por lo que, en el momento que se estrenó “Matilda”, la producción estuvo dedicada a ella. Sobre su progenitora, escribió en una nota para The New York Times: “Mamá nunca me perdía de vista en los sets. Yo estaba ahí para desempeñar un trabajo, y ella estaba ahí para asegurarse que yo lo hiciera de manera segura y me lo tomara en serio. De todos nosotros, quizá ella y yo fuimos quienes pasamos más tiempo juntas. Estoy muy agradecida, pero todos los días me arrepiento del tiempo con ella que le quité a mis hermanos”.

Además, ha confesado en su libro que sus padres siempre le enseñaron buenos valores y ha no comportarse como una malcriada: “El lema en casa era ‘las únicas estrellas están en el cielo’. Todo lo pusieron en una caja de ahorro. Me enseñaron el valor del tiempo que les tomó acompañarme a los castings y permanecer por horas, esperando una filmación”. En dicha obra autobiográfica también plasmó sus pensamientos sobre si seguir o no su labor como intérprete: “En cuanto a una carrera, yo tenía tres opciones: me hacía una cirugía estética y me presentaba a audiciones para los personajes más lindos y divertidos, o me quedaba tal y como estaba, y optaba por interpretar a los escasos papeles que había para mujeres jóvenes. O bien, podía aceptarme y renunciar a la idea de una carrera como actriz de Hollywood. Y así fue. Si iba a terminar mi relación con este mundo, quería que fuese de mutuo acuerdo”.

Seguramente, nunca más vuelva a la actuación. Eso es lo que parece haber asegurado, pero nunca hay que decir nunca. Lo que sí está confirmado es que no hará la remake que la gran N roja viene preparando. Los fanáticos estaban a la espera de que algún milagro suceda, que la ex actriz vuelva a su lugar de origen. Pero lamentablemente, no lo consiguieron. Y es que ahora se encuentra viviendo una nueva vida, muy lejana a la de una celebridad, y sin presiones, en cuanto al ideal de belleza que plantea la industria.