Situaciones paranormales que sucedieron en “El Exorcista”

Un sinfín de sorpresas aterrizó al rodaje de este exitoso film de terror.

El Exorcista

Una de las películas más conocidas dentro del género de horror es, sin dudas, la estrenada en 1973 y que cuenta con William Friedkin en la dirección. Para los fanáticos, además de la trama y la actuación de cada personaje, una de las cosas que más les interesa es saber si pasó algo en el detrás de escena. Algo similar sucedió con “Poltergeist”, cinta que anteriormente contamos su historia, la cual estuvo llena de muertes sorpresivas que lograron enlazarse al largometraje, ya que se habló de una especie de maldición durante el set de grabación. Pero para saber un poco más sobre lo sucedido con “El Exorcista”, te invitamos a que sigas leyendo la nota.

William Peter Blatty fue la mente brillante de esta obra literaria, la cual se lanzó en 1971. Su trama se centra en un exorcismo que sucedió en 1949, del que el propio escritor oyó habar un año después, durante una de sus clases en la Universidad de Georgetown. Esta práctica religiosa se hizo en Mount Rainier, Maryland y en Bel-Nor, Misuri. Según los periódicos locales, afirmaron que un sacerdote realizó un exorcismo a una joven de trece años, de nombre Regan Mannheim, cuyo proceso tardó más de seis semanas.

Este libro se convirtió en un best seller y vendió trece millones de ejemplares. Pero su éxito no quedó ahí… ya que Warner Bros. lo contrató para filmar una película. Se convirtió en el guionista de dicha producción, y se sumó Friedkin como realizador. Una historia semejante, con tanto público lector, tenía la fama asegurada. Los admiradores iban a ir a verla a la gran pantalla. Pero, no se percataron de una cosa: qué sucedería al meterse de lleno en temas paranormales.

El rodaje empezó un 14 de agosto de 1972, y allí ya comenzaron a percatarse de que cosas extrañas sucedían. Ruidos y sombras fueron las dos cosas que aseguraron ver los técnicos. Además, días antes del rodaje, se incendió el decorado de la casa de la niña poseída; por ello, murieron tres operarios. El fuego se comió parte de la escenografía, excepto una cosa… la habitación donde se representaba el exorcismo. Las pericias determinaron que una paloma había entrado al set, asustada, y que había provocado un cortocircuito. Tanto el cineasta como el escritor intentaron calmar las aguas con algunas palabras a su equipo, pero los rumores comenzaron a aflorar.

Por lo sucedido, tuvieron que empezar unas seis semanas después. Luego de comenzar con las grabaciones, al segundo día, el hermano de Max Von Sydow (intérprete de padre Lankester) falleció, por lo que el actor pidió permiso para estar ausente. Tan sólo días después, otra muerte ocurrió: esta vez, la del abuelo de Linda Blair (la protagonista). Faltaba poco para que el destino toque la puerta de algunos de los que se encontraban en el reparto, y así fue como Jack MacGowran y Vasiliki Maliaros perecieron antes de que se estrenara la película (un dato a tener en cuenta es que en la cinta fallecían también).

¿Pensaste que era todo? Lastimosamente, no. Uno de los técnicos que trabajaba en la producción fue asesinado, mientras que el vigilante nocturno que protegía el estudio fue encontrado sin vida. Afortunadamente para Jason Miller, estuvo a punto de “ver la luz blanca”, pero se recuperó, después de haber estado en un estado sumamente grave tras accidentarse con su moto. Además, otros casos bastante extraños sucedieron unos años después: en 1979, Paul Bateson (apareció en el film con un pequeño papel) fue condenado por asesinar a un crítico de cine y fue sospechoso de seis crímenes más; en 1987, el hijo de Mercedes McCambridge (quien prestó su voz para el demonio que poseía a la protagonista) mató a su esposa e hijos, y se suicidó.

Sin dudas, una serie de acontecimientos extraños. Aunque la cosa parecía que terminaba ahí, a realidad es que no. Durante el set de rodaje, la intérprete de Chris MacNeil (madre de la niña endemoniada), tuvo que pedir por favor que sacaran las líneas que decían “Creo en el Diablo” y amenazó con dejar de filmar, porque creía que iban a sufrir las consecuencias. Para fortuna de ella, le hicieron caso y omitieron dichas palabras, por lo que volvió a grabar. En el guion había un momento que decía que su hija tenía que estrellarla contra una pared y que, por cuestiones de seguridad, tenía que usar un arnés para protegerse. El problema fue que, al momento de rodar, este elemento se rompió y la actriz cayó de una manera muy brusca. La escena que vimos en la pantalla fue esta misma, y los gritos de dolor son reales.

Tras lo sucedido, la intérprete pidió que el sacerdote que estaba como asesor (Thomas Berningham) hiciera un exorcismo real. Él dijo que eso iba a poner más nerviosos a todos, por lo que prefirió bendecir a cada uno de los que se encontraba en el elenco. Además de eso, se siguieron persignando. Pero durante toda la grabación ocurrieron cosas extrañas: focos que se caían, cintas con escenas ya grabadas que desaparecían, susurros al atender el teléfono, objetos que se esfumaban, pasos y voces que se escuchaban… una filmación sin descanso de lo paranormal. Algunos de los técnicos vieron a Friedkin “rodando por el suelo y echando espuma por la boca”, aunque él tenía sus tácticas para que los actores se sintieran incómodos y así poder generar esa tensión que necesitaba para las escenas. Este cineasta también ponía la música de “Psicosis” de fondo, durante los minutos de descanso.

Sin dudas, para cada uno de los intérpretes y gente que estuvo en el equipo, fue un rodaje sumamente intenso.

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