“Star Wars”: este es el problema que le genera Disney a la franquicia

El Disney’s Investor Day expuso un conflicto que muchos ignoran y pone en peligro la importancia de la marca.

Durante más de cuatro décadas, la creación de George Lucas acompañó a distintas generaciones. Con poco presupuesto y una historia delirante para la época, logró posicionarse en un lugar superior en la historia del cine y la cultura pop. Manteniendo una considerable cantidad de tiempo entre una trilogía y otras (con títulos espontáneos en el medio), podemos argumentar que tuvieron una estrategia efectiva para que la también llamada “Guerra de las Galaxias” continúe siendo un hito memorable de calidad de nicho. Sin embargo, en una era donde todo lo que brilla debe explotarse hasta su deterioro, estamos siendo espectadores de su caída (cuando más se exhibe que está creciendo). ¿Conocés el dicho: “Menos es más”? Los empresarios detrás de la casa del ratón, no.

Tras el resultado del estreno de “The Rise of Skywalker”, los realizadores decidieron alejarse por un tiempo de la experiencia teatral, por lo que su nueva apuesta se enfoca en el contenido de streaming. ¿Esto es un problema? Por supuesto que no, todos los estudios deben adaptarse para sobrevivir. El conflicto principal se centra en la cantidad de material que planean hacer, y cómo desean hacerlo. Porque la presentación de Lucasfilm en el Disney’s Investor Day fue sumamente atractiva y entretenida, nadie lo puede negar. Pero, si observás por debajo de los títulos llamativos y los relatos prometedores, se encuentra un trasfondo que nos lleva a cuestionar y analizar si, a largo plazo, todas estas ideas son correctas. O mucho más importante: si es lo que SW necesita. “The Mandalorian” fue un éxito aliviador, mas, nadie puede asegurar que cada una de las producciones propuestas cumplan con esto, y que sus fanáticos tolerarán tanta información a seguir.

Es entendible que se quieran crear cientos de productos. El universo creado por el director de 76 años en 1977 es inmenso y sumamente nutritivo para desglosar en numerosas obras audiovisuales. Sin embargo, la expansión del mismo genera que su contenido original pierda sentido, calidad y, por encima de ello, crea una dependencia por Disney que no es conveniente para la marca, puesto que sus propuestas son ajenas a la base original que volvió tan popular a la saga.

Dos spin-offs de “Mandalorian”, “The Bad Batch”, “Lando” y la precuela de “Andor” resaltan cuán dependiente es. Desde el principio, la intersección del fan-service y un nuevo modo de narración funcionaron como muletas para atraer al público nostálgico y a nuevos compradores. El único momento en donde este sistema tuvo un respiro fue con la cinta de Rian Johnson. A pesar de toda su controversia, “The Last Jedi” intentó dar un giro y cambiar de rumbo al dar a entender que la franquicia podría presentar algo innovador, pero la reacción dividida que generó llevó a Disney a doblarse con la última entrega de la reciente trilogía, una película que vive y respira por el capricho de complacer a los espectadores. El regreso de Lando Calrissian, la redención de Kylo Ren y la presencia de Palpatine como el principal antagonista se sienten como elecciones deliberadamente hechas con un objetivo para nada emocionante. E incluso, a pesar de todo aquello, el mayor defecto de las secuelas fue su incapacidad para llevar a “Star Wars” al futuro, lo que derivó en la actual y abundante programación que busca mantener felices a todos los grupos de opinión dentro de la comunidad.

Hay una realidad que no se puede ignorar: la trilogía original de George Lucas tuvo éxito debido a lo extraña y única que fue la construcción de su universo. Disney tiene la oportunidad de explorar rincones completamente nuevos de la galaxia y la línea de tiempo de la franquicia, por lo que es de esperar que el público los vea ir más allá de confiar en personajes y lugares familiares para contar historias. “Star Wars” siempre ha sido un espacio ideal para la creatividad desenfrenada y la libertad artística; es hora de que la empresa del ratón empuje su trabajo hacia direcciones inexploradas y aterradoras.